La exposición de Sandra Vásquez de la Horra fue la estrella en el firmamento de la programación de la capital del país del sur de América. Las piezas reunidas en la Sala Matta del Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago presentaron un panorama de su producción artística, que se extiende desde mediados de los 80 del siglo pasado hasta la actualidad. Se trató de una exposición esencial para el arte chileno y latinoamericano, por el imaginario de esta creadora nacida en Sudamérica y radicada en Berlín. Un universo particular realizado a punta de dibujos extraídos del fondo de la oscuridad de la consciencia, en tiempos donde la pauta la marca la profusión sin límite de imágenes hechas a partir de la inteligencia artificial.
“Los volcanes despiertos” se presentó originalmente en el Denver Museum of Art durante la primera mitad del 2024, comisariada por el curador jefe del museo nortamericano, Raphael Fonseca. Pese a tratarse de una artista que ha adquirido un reconocimiento mayor en las últimas décadas –estuvo en la 30º Bienal de São Paulo en 2012 y en la curaduría inaugural del Centro Nacional de Arte Contemporáneo Cerrillos en 2016–, para el público nacional sigue siendo uno de los secretos mejor guardados. El público pudo sumergirse en su estética a través de cada una de las piezas y conocer sus principales ejes temáticos: la fuerza de la naturaleza; lo femenino, lo vital y lo destructivo; las fábulas de la historia antigua y reciente.
La exposición incluyó pinturas al borde de la abstracción que mostraban viajes por su país natal, piezas de videoarte en los albores de su diáspora europea y un centenar de dibujos de pequeño, mediano y gran formato en soportes bidimensionales. Tres ejemplos sirven para entrar en su imaginario. La pintura que le otorgó el título a la muestra, Los volcanes despiertos, de 1992, era una lámina donde se vuelve sobre la fuerza de lo telúrico, ausente de cualquier atisbo de humanidad. El video Hemisferios de 2008 exponía con agudeza la división mental de quienes habitan el territorio de la diáspora con una cámara cenital que registra palabras escritas en dirección correcta y opuesta, cual espejo de una mente dividida. Volver a ti, de 2023, era un dibujo de gran formato que se enroscaba como un acordeón y que mostraba dos cuerpos en profundo contacto y unión, cual madre e hijo.
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