Exposición Individualjun 2025 - nov 2025· Por Andrés Gaitán T.

Marco Mojica

Galería El Museo

La originalidad, una palabra tan utilizada en el mundo de la innovación y de la creatividad, es a su vez tan ambigua y extraña que resulta perturbadora a la hora de inmiscuirse en la obra de Marco Mojica. ¿Acaso es original aquello que nunca antes hayamos visto?, o, ¿lo es una obra que utiliza medios y técnicas no convencionales en el mundo del arte?, o, ¿nos podríamos centrar en la “idea original” como fuente matriz de creación?

Vemos en la exposición muchas pinturas de una serie de ponqués, de esos que tienen capas rellenas de fresa, chocolate o vainilla, que han sido tajados y cuya forma inicial era una obra de arte reconocida. Se aprecian en estas pinturas obras escultóricas de Doris Salcedo, Fernando Botero, Katharina Fritsch, Gabriel Orozco, tan solo por nombrar algunos de ellos. Para ir acompañando el relato, se hace indispensable seguir la pista de lo que está sucediendo: Marco Mojica pinta en un lienzo esculturas reconocidas de artistas contemporáneos muy distinguidos, sacándoles una tajada, de tal suerte que terminamos viendo la escultura convertida en ponqué. O al contrario: el ponqué convertido en escultura. O lo anterior, pero elaborado en pintura. Es decir: ya no es escultura, sino pintura de una escultura/ponqué. Trabalenguas de un lado o del otro, Mojica nos sumerge en un mundo que, por supuesto, cuestiona ese gran arte que circula en redes sociales y grandes publicaciones que se venden y se consumen por doquier haciendo que el mundo entero gire alrededor de unas ficciones que se van entrelazando para traducir metafóricamente una realidad.

Un artista famoso, por ejemplo, trabaja sobre una historia en particular desentrañando aspectos políticos, sociales y culturales de determinado acontecimiento mundial, reflejando en un procedimiento un objeto artístico que enlaza experiencia, razón y lenguaje en una pieza que empieza a circular en el mundo del arte. Esta primera etapa ficcional, puesto que se trata de una traducción, inicia un recorrido en redes sociales, publicaciones, curadurías, críticas de arte, hasta que queda en un punto inalcanzable, cuya aura es a prueba de cualquier cuestionamiento. El gran universo del arte, que supuestamente ha trabajado sobre aspectos muy humanos, finaliza convirtiéndose en una barrera con un nivel de solemnidad extraña al ser humano. Lo bello termina siendo un objeto de consumo e inscrito en un mercado del arte que se distancia cada vez más del arte en sí mismo. Es decir: una cosa es el mercado del arte y otra muy distinta el arte como tal, la pieza artística, la confrontación de su relato en el mundo del espectador, la experiencia estética que pueda provocar, como un eco abandonado, el recuerdo lejano de un tercero.

Sigue leyendo este artículo

Este artículo es exclusivo para suscriptores de artnexus. Suscríbete para acceder al contenido completo y a todo nuestro archivo desde 1976.

Marco Mojica, por Andrés Gaitán T. | artnexus