Exposición Individualjun 2025 - nov 2025· Por Samuel Hernández Dominicis

Magdalena Fernández

RGR

Bajo el título “Obra abierta”, la galería RGR presentó la exposición personal de la artista Magdalena Fernández [Caracas, Venezuela, 1964]. Con una museografía limpia, la propuesta se divide en tres espacios muy bien delimitados y conectados entre sí. En el lobby, a modo de antesala, seis piezas de pequeño formato realizadas en tinta china sobre papel opalina acompañan el texto introductorio, firmado por la curadora Gabriela Rangel. A lo largo y ancho de la sala principal, se extiende una obra instalativa compuesta por varillas y esferas de silicona coloreadas con pintura aerostática. Y finalmente, en una habitación contigua y mucho más íntima por sus dimensiones, conviven cartulinas y lienzos de pequeño y mediano formato. Todo ello unificado por el empleo del blanco y el negro, así como la presencia del punto y la línea como únicos elementos tanto expresivos como estructurales.

La instalación titulada 1i024 constituye la pieza central de la propuesta. No solo porque ocupa la mayor parte del espacio de exhibición de la galería, sino porque está concebida para ser penetrada por el visitante y recorrida sin un orden previamente establecido. Un ejercicio que, por un lado, activa en la memoria del público asiduo a RGR propuestas de maestros venezolanos como Soto, que el propio espacio ha acogido con anterioridad. Y, por el otro, transforma la apreciación en un ejercicio de múltiples posibilidades –aquí, el guiño implícito en el título de la exposición a Eco y su Opera aperta–, tanto en el ámbito de lo lúdico como de lo sensible. A la vez, acentúa el carácter abierto de la muestra, pues la perspectiva del visitante se transforma a cada paso, como si de un caleidoscopio se tratara, y las interacciones no son únicamente visuales, sino también espaciales.

Debido al carácter inmersivo de la obra, las líneas sinuosas que la conforman son susceptibles de ser desplazadas de sus ejes con cada interacción del público; hecho que acentúa su versatilidad como un elemento distintivo. Formalmente, este elemento remite a una reinterpretación de la cuadrícula renacentista, donde las líneas horizontales y verticales se transforman en curvas. El acero, material empleado para las varillas que la estructuran, parece renunciar a su dureza para destacar la ductilidad como una de sus características fundamentales. Un ejercicio plástico donde los campos de la geometría y la matemática dan paso al de la física de los cuerpos. La inclusión de las esferas colocadas cada ciertos intervalos sobre estas remeda átomos conectados por enlaces moleculares. Su movimiento produce inestabilidad y a la vez sugiere la transformación de la propia estructura en su ritmo interior. La abstracción que toma cuerpo en el espacio físico mediante las líneas y puntos se transforma entonces en una alusión a la naturaleza en su elemento matérico más diminuto: el átomo. Una conexión que a través del arte expresa los estudios realizados por la artista en el ámbito de las ciencias exactas como parte de su formación profesional.

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Magdalena Fernández, por Samuel Hernández Dominicis | artnexus