Exposición Individualjun 2025 - nov 2025· Por Francine Birbragher-Rozencwaig PHD

Daniel Correa Mejía

mor charpentier

El artista colombiano, residente en Berlín, Daniel Correa Mejía presentó su primera exposición individual en Bogotá, en la galería mor charpentier. Según él, “pensar la muestra fue todo un reto, pues la galería tiene una arquitectura compleja que incluye varias habitaciones, distintas alturas y arcos” [1]. Por esa razón, trabajó no solo en la producción de las obras, sino también en su distribución en el espacio, con el fin de lograr una instalación en la que el público pudiera sumergirse en su mundo visual y vivencial. Titulada “Si dos partículas se unieran por un tiempo…”, la exposición incluyó pinturas en óleo sobre yute y lino, cerámicas y dibujos en pastel sobre papel inspirados en dos experiencias personales significativas: terminar una relación de doce años y aceptar un nuevo amor.

A la entrada de la galería, El dolor mutuo [2024] alude al título de la exposición. La obra muestra a una pareja abrazándose, dos cuerpos entrelazados en tonos rojos que aparecen rodeados de un aura azul. El contraste entre los carmines y los índigos, presente en la mayoría de sus cuadros, genera tensiones y energías opuestas. Esta pieza introduce además una estrategia que Correa Mejía utiliza a menudo: no mostrar el rostro de algunos de sus personajes. Al representar a uno de los hombres de espaldas, invita al espectador a imaginar sus facciones, sus expresiones, y empatizar con el sentimiento doloroso que implica una separación o un abrazo de despedida.

En la sala continua, una tela de grandes dimensiones titulada Canto a lo habitado [2024] presenta a un hombre que, acompañado de un perro y sentado sobre una roca en medio de un paisaje acuático, observa hacia el horizonte. En la pared adyacente, Cuerpo y origen [2024], un cuadro de menor tamaño en tonos rojos, muestra un hombre nadando cuya silueta se reproduce en las montañas que delimitan el horizonte. En ambos casos, y en general en toda su obra pictórica, el paisaje desempeña un papel primordial. Para Correa Mejía, “el paisaje es donde habitamos y donde el ser humano ha buscado reflejo” [2]. Al mimetizarse con los paisajes, las figuras, los animales, la vegetación y los astros adquieren un carácter simbólico y representan estados emocionales. En Noche de liberación [2024], es la cola del delfín rosado, ubicada en la esquina inferior derecha del cuadro, la que “libera” a la pareja que aparece sumergida en el agua, acompañada de dos perros e iluminada por una luna nueva que simboliza la esperanza. La luna está presente en muchos de los cuadros y cada una de sus fases tiene un significado especial: la luna llena muchas veces implica cambio y la luna nueva significa esperanza.

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Daniel Correa Mejía: mor charpentier | artnexus