“Mercedes”, la más reciente muestra personal de Carlos Quintana, es al mismo tiempo viaje y acertijo que nos obliga a sucumbir en ese torbellino que es siempre la propuesta de este artista.
Carlos Quintana [La Habana, 1966] es uno de los maestros más significativos de la pintura cubana contemporánea. De formación autodidacta, la obra de Quintana irrumpió en la palestra pública hacia mediados de los años 80. Sin embargo, su nombre no figura como parte del aclamado Movimiento de Nuevo Arte cubano, y es que Carlos Quintana es y será siempre un outsider, un lobo solitario. Sus guerras, sus desquicios, sus pasiones, los libra siempre solo como un personaje quijotesco contra el mundo.
La enjundiosa propuesta abierta en Zapata Gallery de Miami comprende veinticinco lienzos de dimensiones variadas, en los que el diálogo psicológico con cada uno de los personajes retratados –y con nosotros mismos– se convierte en una travesía altamente sugestiva. A ello contribuye, además, el uso de la caligrafía críptica del pintor, a través de la cual parecen sernos develados estados de ánimo íntimos que visitan al artista durante el proceso creativo.
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