Una obra compleja y, al mismo tiempo, única. Esta es la marca principal del trabajo del artista paulista Caetano de Almeida, recientemente presentado en la muestra “Parla”, en la galería Luisa Strina, en São Paulo. Contemporánea, pero en permanente diálogo con la historia del arte, su obra está caracterizada por un trabajo arduo de investigación espacial y cromática, al tiempo que señalada por la liviandad y la ironía. Son estas paradojas las que transforman a Almeida en uno de los grandes nombres del arte contemporáneo brasilero.
En la exposición, es posible testificar lo grandioso de su trabajo en obras en la que el artista recurre a la memoria histórica y a la tradición artística, inspiradas en un viaje reciente a Roma. Con obras que dialogan con la arquitectura barroca y la cultura visual italiana, el artista crea laberintos pictóricos marcados por la ambigüedad y la ironía. Obras como Loggia [2024] y Algicida [Alguicida, 2023] cuestionan la rigidez de la forma y del tempo, desafiando las tradiciones al proponer una mirada crítica sobre la historia del arte. A propósito, los títulos de buena parte de las pinturas exponen esa influencia romana, como Loggia, Chimera, Pamphilj [este último una referencia a la galería del Palacio Doria Pamphilj, que abriga una de las más impresionantes colecciones italianas de arte]. También estaban presentes las obras 8 ½ –evocando la inquietante obra-prima cinematográfica de Federico Fellini [1920-1993] acerca de la crisis creativa– y Roma [todos del 2024].
Las relaciones con la cultura visual italiana, entre tanto, no se suceden por las referencias directas, y sí por medio de una alquimia de sentidos y formas. En Loggia, panel constituido por una estructura imperfecta de tablas de madera separadas unas de las otras, el artista presenta una sátira renacentista: la Loggia, tradicional espacio arquitectónico cubierto y espaciado, que sirve como transición entre el interior y el exterior, con sus señalados ejes verticales de las columnatas, parece reinterpretada por la suma de pedazos de madera bruta aparentemente descuidados. Producida por cajones de feria, la obra presenta un conjunto de vacíos con espaciamientos fuera de la simetría, que esconde una coloración rosada.
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