Exposición Individualdic 2024 - may 2025· Por Mónica E. Kupfer

Walterio Iraheta

Mateo Sariel Galería

Más de cuatrocientas obras fotográficas conforman el extraordinario conjunto titulado “El espíritu de los botes”, que el artista salvadoreño Walterio Iraheta mostró en su más reciente exposición, en Mateo Sariel Galería de Panamá. La instalación impactaba no solo por el gran número de imágenes individuales, sino también por la constatación de que se trataba de fotografías de diversos “botes” o pequeños recipientes individuales, de los que se usan para almacenar o conservar líquidos u objetos. La primera impresión era la de estar ante una exaltación del bodegón desde un punto de vista de actualidad, donde los objetos aparecían en su mayoría solitarios y desprovistos de color. La calidad del blanco y los grises en contraste con algunos pocos tarros que tenían color, el sentido impecable de diseño, así como la prolija elaboración, transmitían la sensación de una enorme instalación de corte minimalista.

El artista montó cientos de pequeñas fotos, cada una con su marco, en una enorme cuadrícula que cubría un amplio espacio de la galería. Se trata de una estructura abierta, aunque cuidadosamente programada, que, en teoría, podría llegar a ser infinita al ir agregando fotos adicionales. Los cientos de tarros o frascos individuales recordaban los objetos que vemos en los anaqueles de supermercados o farmacias, excepto que todos, sin excepción, habían sido despojados de las etiquetas, nombres o colores que en algún momento identificaron su propósito original. Habían pasado por el meticuloso proceso artístico de Iraheta, quien dedica horas de trabajo a la preparación e intervención de los elementos a los que “da vida” en sus naturalezas muertas.

Lo de Iraheta es un tipo de reciclaje artístico. Los múltiples objetos de producción industrial, creados para el mercado de consumo masivo, aparecen abstraídos del mundo comercial y “purificados”, a tal punto que parecen comunicar tanto ideas como pequeñas realidades concretas. Hay una acumulación de objetos, como en tantas situaciones de la vida actual, pero su apariencia no podría estar más alejada de las filas repetitivas de las tiendas o las enormes pilas de basura que se acumulan en los centros urbanos, ambas fuentes de tanta contaminación ambiental. Aunque no son obras abstractas, representan una abstracción. Sin embargo, de manera simultánea, se trata de objetos reales que formaron parte de la vida de personas y, por este motivo, nos remiten a pensar en los seres humanos. Invitan a la reflexión.

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Walterio Iraheta, por Mónica E. Kupfer | artnexus