La exposición “Vargas-Suárez Universal: Time and Space Fabric” [Tejido de espacio y tiempo] en Hutchinson Modern & Contemporary fue la primera en exhibir una selección de varias obras que el artista hizo en Kirguistán, un país sin salida al mar, al norte de Afganistán, donde vive y trabaja durante parte del año y que ha sido fuente de gran inspiración para su arte, pues le ha permitido aprender acerca de la producción de materiales en esa región del mundo.
Su visión artística la describe mejor él mismo: “Yo parto de la visualización científica para explorar y crear obras de arte basadas directamente en las arquitecturas y las geometrías de los programas de vuelos espaciales operados por Estados Unidos, Rusia, Japón y la Unión Europea. La exploración de esos datos visuales dio como resultado murales específicos para el sitio, obras sobre papel, pinturas al óleo, piezas artísticas sonoras e instalaciones multimedia. Las imágenes y la información de la percepción remota de Marte, arquitectura aeroespacial, observación de la Tierra y ciencias de los materiales están entre muchas de las fuentes en tiempo real que fluyen y evolucionan en forma constante y que son utilizadas en los procesos en el estudio y postestudio”.
Proveniente de Houston, donde el joven Vargas-Suárez quedó fascinado con el programa de exploración espacial, cuando visitó Nueva York por primera vez, en 1990, fue para ver una exposición del MoMA que había captado su atención: “Information Art: Diagramming Microchips” [Arte de la información: diagramando microchips]. Esta exposición tuvo un gran impacto en su desarrollo artístico. A partir de ese momento, Vargas-Suárez integró a su obra la estética de los microchips y otras estructuras tecnológicas.
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