Sandra Monterroso creció en una familia de mujeres creativas. De niña visitaba la casa de su abuela materna, y una prima que estudiaba en la Escuela de Artes Plásticas la ponía a dibujar. A los doce años participó en un concurso de dibujo y ganó el tercer lugar. Fue entonces cuando decidió que quería ser artista. Como en Guatemala no existía la carrera de artes visuales, decidió estudiar arquitectura. Al finalizar el primer año se retiró, pues esta profesión estaba alejada de la práctica artística. Estudió diseño gráfico en una escuela que estaba muy apegada a la Bauhaus. Todo era análogo y se trabajaba manualmente, lo cual le ayudó posteriormente en su carrera como artista visual. También tomó clases en la Escuela de Artes Plásticas, y por esa razón considera que “tuvo una formación de diseñadora gráfica, pero muy plástica” [1].
Monterroso realizó sus primeros trabajos en el campo del performance a través del video. Sergio Valdez, su profesor de cine en la carrera de diseño, le presentó a María Firmino, quien le propuso hacer un proyecto experimental. Hicieron el videoperformance titulado Ave Fénix [1996-1999]. Inspirada en el mito del ave que renace de las cenizas, Monterroso representó a una mujer-ave que cubría su cuerpo con ceniza y salía al espacio público a repartir plumas. Esta primera acción marcó el inicio de su carrera en el mundo del arte contemporáneo.
Monterroso viajó a España a cursar una especialidad y luego a Puebla [México], donde realizó una maestría en Procesos de Diseño [2003-2004]. Allí tuvo un sueño recurrente con su abuela materna. En él, la artista hacía tortillas y conversaba con la anciana en idioma maya q’eqchi’. Fue tan impactante el sueño que decidió hacer un video que tituló Lix Cua Rahro/Tus tortillas mi amor [2003-2004], en el que una mujer [Monterroso] prepara tortillas para su ser amado: “En un estado obsesivo, la mujer muele el maíz con su boca, mientras de su voz –en off– se escucha una poesía escrita en maya q’eqchi’. La controversia connota a una mujer que, en búsqueda de su identidad, quiere ser aceptada por la misma cultura y trata de enamorarla” [2].
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