La muestra “Partículas de fuego”, que ocupaba la planta baja y el primer piso de la galería Praxis, puso de manifiesto nuevamente el compromiso de Romina Orazi [Trelew, 1972] por el cuidado del medio ambiente, a través de obras de distintos periodos de producción.
Como artista y jardinera, ha realizado refugios y jardines, creando los escenarios perfectos para que la vida suceda. Su conexión con la naturaleza trasciende la botánica, promoviendo la conciencia ambiental y la protección de los ecosistemas ante las amenazas que los acechan.
En la planta baja de la exposición se encontraba una serie de trabajos que revisan –agregando repercusiones ambientales– obras emblemáticas del arte argentino del siglo XIX que son parte de la colección del Museo Nacional de Bellas Artes. Se resignificaron, de este modo, Sin pan y sin trabajo [1894] de Ernesto de la Cárcova, La vuelta del malón [1892] de Ángel Della Valle, El rodeo [1861] de Prilidiano Pueyrredón y La cascada del Iguazú [1892] de Augusto Ballerini.
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