Exposición Individualdic 2024 - may 2025· Por Jaime Cerón

María Elvira Escallón

Museo de Arte Miguel Urrutia - MAMU

“Encuentros en la fábrica de polvo” es el nombre de la exposición antológica de María Elvira Escallón, que reúne alrededor de ochenta piezas, que hacen parte de nueve proyectos realizados durante los últimos veintisiete años, que comienzan en 1997 y llegan hasta el presente, que se inauguró el 15 de junio y estará abierta al público hasta el 20 de enero de 2025.

La curadora fue Ana María Lozano, quien propuso seis ejes conceptuales para aproximarse de manera más aguda a las particularidades de este amplio conjunto de obras. El polvo, sin embargo, es una presencia recurrente porque no es interpretado por la artista de una sola manera, dado que puede ser la base constitutiva del universo natural, pero también lo viene a ser de los seres humanos, que solemos pensar que estamos fuera de él. Las dos primeras obras con las que se encuentran los espectadores son las más emblemáticas de esa dualidad; Polvo eres, que es una talla en la pared a gran escala que reproduce esa frase que genera un rastro de polvo en el suelo, y la otra es Precipitaciones, que consiste en una habitación aislada del público por un vidrio, a través del cual se ve la caída continua de un hilo de arena fina sobre muebles apilados y empacados en cartón que hacen que el polvo rebote y vaya opacando el vidrio y cubriendo los objetos en su interior.

La frase tallada en el muro alude a las concepciones religiosas que recuerdan nuestra mortalidad, y el hilo de arena nos lleva a pensar en el inexorable paso del tiempo y la compleja relación que tenemos con él. Si bien tallar la pared es un proceso de corta duración en el tiempo, la caída de la arena es uno de larga duración. De ese modo, desde estas dos piezas, los espectadores se introducen en las principales preocupaciones que han motivado el trabajo creativo de María Elvira Escallón durante los últimos veintisiete años. La obra más antigua de la muestra es In vitro, que realizó en 1997 en un largo corredor de la Estación de la Sabana, con muchos umbrales en su camino, que había estado en desuso desde hacía décadas, y por ese motivo tenía una gruesa capa de polvo en el piso. Ella situó un espejo en el fondo y un vidrio en el frente y capturó como en un laboratorio el tiempo transcurrido desde su último uso humano y ese nuevo momento.

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María Elvira Escallón, por Jaime Cerón | artnexus