La exposición Lygia Pape [1927-2004] tuvo lugar en la galería Almeida & Dale, en São Paulo, del 23 de marzo al 29 de junio de este año, dándole al público la posibilidad de reencontrarse con la obra de una de las más importantes artistas de la historia del arte moderno brasileño en el siglo XX. Lygia se sumó al concretismo e integró el Grupo Frente, marco histórico de ese movimiento. En 1956 y 1957 participó en las dos importantes muestras nacionales que tuvieron lugar, respectivamente, en el Museu de Arte Moderna de São Paulo y en el Ministério de Educação e Cultura, en Río de Janeiro, eventos que confirmaron la culminación y la fuerza asumidas por el concretismo en Brasil. Pero Lygia Pape fue figura central en el Neoconcretismo, movimiento que se inició en 1959 con el Manifiesto Neoconcreto, que ella firmó, junto con figuras fundamentales de la escena artística de Río de Janeiro en esa época: Hélio Oiticica, Ferreira Gullar y Lygia Clark, entre otros. A lo largo de su trayectoria, se valió de diversos medios, como pintura, escultura, grabado, performance, instalación y video, explorando conceptos de espacio, tiempo, movimiento, proponiendo la participación interactiva del espectador con la obra de arte.
La muestra de la galería Almeida & Dale, titulada “Lygia Pape: ação-dentro” [Lygia Pape: acción – adentro] tuvo la curaduría de Ana Avelar, con la asistencia de Laura Rago. La curaduría proporcionó al visitante el contacto con la obra de la artista a partir de tres ejes que marcaron su producción: Construcción, Cuerpo y Sentidos. De esta manera, las curadoras propusieron la observación de cómo se unen aspectos constructivos y sensibles en la obra de Lygia Pape, la conexión entre formas, técnicas, experiencias sensibles, exploración cromática y espacial. Se pusieron en discusión emociones, sensaciones corporales y sentidos como vehículos para vivencias humanas.
La exposición nos invita a recordar lo que dice el Manifiesto Neoconcreto: “El neoconcreto, nacido de una necesidad de expresar, dentro del lenguaje estructural, la compleja realidad del hombre moderno, niega la validez de las actitudes seudocientíficas y positivistas en arte y resitúa el problema de la expresión […] Para los neoconcretos, la obra de arte es un ser cuya realidad no se agota en las relaciones exteriores de sus elementos, y solo se da plenamente el abordaje directo, fenomenológico”.
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