Exposición Individualdic 2024 - may 2025· Por Santiago Rueda

Juan Cárdenas

La Cometa

La galería La Cometa realizó “Pinturas y dibujos”, una extensa muestra de la producción reciente de Juan Cárdenas, que, junto con su hermano Santiago, constituyen las cabezas de una familia de talentosos artistas, aparte de ser dos de los más longevos y prolíficos creadores del país. La exposición –basada principalmente en trabajos realizados en los últimos diez años, y que bien podría verse como un resumen de los más de cincuenta que lleva Cárdenas exhibiendo en Colombia– coincide con la reciente publicación del libro Democracia y gobiernos de facto. El problema del otro en la caricatura de Juan Cárdenas, de John Alexander Gómez, una verdadera sorpresa editorial, que recupera uno de los aspectos menos conocidos de la vida del artista, en el oficio que dio origen a su aparición en la vida pública en Colombia y al que se dedicó en la segunda mitad de los años 60.

Ambos hechos, la exposición y la publicación de Gómez, me han hecho recordar y recuperar el texto inédito que Jaime Ardila escribió después de fotografiar a Cárdenas en su estudio, en el cual recuerda la aparición del artista en Bogotá en 1973, y el fuerte impacto de su primera exposición en la ciudad, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO), exposición “a través de la cual JC reclama un lugar sobresaliente y merecido dentro del arte y la política nacional colombianos analizados hoy”. Según Ardila: “JC aparece con exposición individual en el MAM del Planetario. Descubre uno que JC estudió con Santiago Bellas Artes, no en Yale sino en Rhode Island [Escuela de Diseño]; que ha enseñado en la Universidad de los Andes 1969-72. No había figurado antes, ni se había definido como Santiago, que lo hizo desde mediados de los 60. […] La expo de JC en el MAM es tan sorpresiva y sorprendente: muestra un pintor nuevo, extraordinariamente versátil en su oficio, en su técnica. Y si comparamos esa versatilidad con lo que estábamos viendo en arte a nuestro alrededor, lo de JC es de un dinamismo competitivo sobresaliente, que explota entre la calma chicha del arte colombiano [71-73] y pone a la gente a pensar que los artistas estaban sentados sobre sus pasados laureles; y se puede ver ¡Ah carajo! que nos llegó un tipo que estudió por fuera y sabe el oficio que todos los demás juntos no saben ni remotamente y que dibuja y pinta tan gustadoramente que otras obras como “Marta Traba cuatro veces” son tan ordinarias, tan vacías, de tan mala calidad que los méritos ni siquiera están en el oficio. […] La técnica que es a veces de pintura, de diseño gráfico, de dibujo, de grabado: una explosión de posibilidades técnicas. Allí hay pintura o dibujo al estilo del siglo pasado, pero recién hecha. Y también hay pintura estilo siglo XX. Y en la expo de JC uno se olvida que estamos en tiempo presente; pero puede ocurrir que a la larga uno descubra que es estilo reminiscente de épocas difíciles para la pintura”.

Como en la exposición de 1973, en la muestra actual hay cuadros abstracto-figurativos y dibujos. Y como en ese momento, “la exposición es un muestrario de lo que el pintor es capaz de hacer”. Pero quizá lo más importante en esta exposición actual sean los evidentes guiños que el artista plantea, en algunos casos sutiles, en otros explícitos, a problemas actuales de la cultura y el arte. Por un lado, en sus pinturas es frecuente el [auto] retrato de un personaje que dispara una cámara digital medio escondido, casi como un voyeur, aludiendo a la intromisión en el mundo de la pintura de los medios digitales y postfotográficos. Por otra parte, en sus dibujos, con títulos como Hombre deforme [2014], Clones evolutivos [2012], Animales no comestibles [2023], Abortos evolutivos [2024] y 13 cabezas en vías de evolución [2024], aparece lo que sin duda es la mejor versión de Juan Cárdenas, un dibujante mordaz, un caricaturista agudo que dibuja y se burla del fetichismo y el feudalismo tecnológico, el narcisismo ideológico de la ciencia actual, el vacío moral y el fraccionamiento espiritual de nuestra sociedad. En la mirada perpleja y la corporalidad grotesca de esta colección de seres animaloides y posthumanos, nos vemos inevitablemente reflejados. De alguna manera, de muchas maneras, el caricaturista que se formó y combatió en la segunda mitad de los años 60 reaparece. Y lo hace con fuerza. Las razones que conducen a que entendamos la necesidad que siente de expresarse a través de la sátira para enfrentar el mundo de hoy, las encontraremos explícitamente en el prólogo que el propio artista escribió para Democracia y gobiernos de facto, y que bien resume las intenciones de sus dibujos recientes: “La gran fuerza de la caricatura está en su capacidad para transmitir instantáneamente una idea. Su naturaleza esencial es la sátira, como el mismo término lo sugiere, y solo puede emplearse como arma de ataque directo. Su mensaje se percibe al primer vistazo y en él no caben distingos. Esto desde luego, es tanto una virtud como una limitación. La caricatura de alabanza es tan rara como ineficaz, sencillamente porque es contraria a su propia naturaleza; el caricaturista tiene que ser necesariamente un crítico y no otra cosa. El arte del dibujo es un arte visual, muy capaz de expresar una idea con los elementos peculiares de su naturaleza [...] El verdadero caricaturista trabaja con elementos exclusivos de su medio. La sutil expresión que cruza un rostro, la contorsión de un labio, el ademan de una mano, una nariz engrandecida al extremo, una panza exageradamente abultada: estos son los elementos que ridiculizan, que satirizan, que narran un hecho. El mensaje del artista está directamente vinculado con su medio de ejecución, lo cual equivale a decir que la calidad y carácter de su línea se convierte en uno de los factores principales de la expresión de su idea [...] Si la caricatura no ha podido remediar la comedia humana, llamada a veces la historia, tal vez sí pueda por lo menos dar al hombre la oportunidad de morirse de risa, más bien que de hambre”.

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Juan Cárdenas, por Santiago Rueda | artnexus