Exposición Individualdic 2024 - may 2025· Por Raúl Zamudio

Javier Téllez

Center for Art, Research and Alliances - CARA

La reciente exposición individual de Javier Téllez, titulada “Amerika”, llevada a cabo en el Center for Art, Research and Alliances, consistió en una película, una serie de grabados y esculturas. La muestra coincidía con una película del mismo título sacada de la filmografía de Charlie Chaplin, e incluyó a actores no profesionales. Los actores, sin embargo, eran refugiados venezolanos que escaparon de su conflictivo país, solo para encontrarse en los Estados Unidos como actores en otro tipo de tragedia. La hábil mezcla que la película hizo de la ficción de Chaplin y las realidades que los actores afrontan en su exilio fue un extraño palimpsesto que puso de manifiesto el diverso imaginario artístico de Téllez. En efecto, el actor que representó a Chaplin fue un extraño casting, y nos recordó muy bien el importante legado de Chaplin el actor y su estilo característico como forastero o, en este caso, Otro. La elegante presentación de la película amplió la verosimilitud de los inicios del cine y la teoría cinematográfica acerca de lo real y la ficción. 

En la pantalla se proyectaba Amerika en una de las salas de exposición de CARA, llena de cortinas rojas que colgaban desde el techo hasta el piso, con una hilera de asientos de una época pasada, todo lo cual creaba una atmósfera de antaño. No obstante, estos tropos formales y conceptuales eran de todo, menos nostálgicos, ya que eran una forma de maximizar la pérdida de definición de innumerables temas más allá de lo que presuntamente se exploraba en la película. Por una parte, los actores representaban bien sus personajes ficticios, que a menudo reflejaban sus propios dilemas políticos y sociales y su propia alienación. Aunque su crisis existencial se insinuaba en la película, era palpable y tenía un gran efecto en todos los que la veían. Y lo que a menudo es la levedad del humor de Chaplin dentro de su exploración de temas serios, como el de The Great Dictator [El gran dictador, 1940], por ejemplo, solo resaltaba aquello de lo que los actores, como exilados, estaban escapando. Y lo último puede también tener algo que ver con la naturaleza colaborativa de la metodología de redacción de Téllez, porque los ocho actores que aparecieron en Amerika, también estuvieron involucrados en la creación del libreto. De esta forma, la película funcionó en muchos niveles: el uso de la historia cinematográfica y social y su recapitulación en el presente, que no eran diferentes de los problemas que enfrentaban los actores en el mundo real. Utilizar el trillado axioma de que la vida imita el arte, y viceversa, sería un eufemismo. Como una especie de película estructuralista, sería más fructífero decir que Amerika se asemeja a una cinta de Moebius. La cinta de Moebius fue un modelo que el psicoanalista Jacques Lacan utilizó para concebir binarios como amor/odio, dolor/placer, consciente/inconsciente y yo/otro, pero no como distintos y opuestos uno a otro, sino como continuos. De esta forma, "Amerika" transitaba entre los pasajes de narrativa de ficción de cuatro películas de Chaplin, The Immigrant [El inmigrante, 1917], Gold Rush [La fiebre del oro, 1925], Modern Times [Tiempos modernos, 1936] y The Great Dictator [El gran dictador, 1940], y las auténticas realidades sociopolíticas de los actores. En consecuencia, la película no era solo sobre Chaplin el extranjero de The Immigrant [El inmigrante], sino también sobre los actores que escaparon de Venezuela; o sobre la adquisición de la resplandeciente aleación, como en la trama de Gold Rush [La fiebre del oro], sino sobre el capitalismo depredador del que los actores son víctimas fuera de la pantalla; o la deshumanización, no solo como el fracaso en Modern Times [Tiempos modernos, 1936], sino como algo endémico de todos en la actualidad; y el autoritarismo de The Great Dictator [El gran dictador] no pertenece a un pasado lejano, sino que es omnipresente con el auge del nacionalismo blanco y el fascismo blando en Estados Unidos y en el extranjero. Por muy fatalista que pueda parecer, hay también momentos de tierno patetismo en la película, aunque no de sentimentalismo, sino de resistencia y afirmación sociopolítica, lo que hace que la película de Téllez sea bastaste conmovedora. Amerika no era solo la película, sino que se desarrollaba en las demás obras de esta excelente exposición.

Otra galería estaba formada por grabados a gran escala, y en la segunda planta había esculturas, incluida una instalación participativa con carteles en blanco que permitían a cualquiera comentar la exposición o cualquier otra cosa. Los grabados a gran escala eran una serie de imágenes tóxicas a la vista que Téllez ha extraído de su archivo. Esta abrumadora taxonomía se asemeja a una historia del cine, ya que uno se ve envuelto por la aparente infinidad de imágenes, pero había que verlas de cerca para identificarlas. Así, la responsabilidad recae en el espectador, como en la teoría de la recepción, y lo mismo ocurre con la instalación escultórica de la galería superior. Allí, a lo largo de las paredes había botas que parecían ser del tipo de las que usaba el personaje arquetípico de Chaplin conocido como “el Vagabundo”. Insertadas en ellas había letreros como los que se usaron en la icónica escena de protesta en Modern Times [Tiempos modernos]. Los textos de los carteles fueron escritos por los asistentes a la exposición y conllevaban, entre otras cosas, felicitaciones al artista, mientras que otros abordaban el momento histórico actual. Dos eran muy reveladores de nuestra contemporaneidad compartida: uno trataba sobre la masacre del siete de octubre en Israel, mientras que el otro se refería al indiscriminado bombardeo de palestinos; los dos letreros habían sido vandalizados.

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Javier Téllez, por Raúl Zamudio | artnexus