“Finalmente, mi obra no es otra cosa que mi manera de contar cómo siento la vida, el alma de las cosas”.
Olga de Amaral [1]
En mayo tuve la oportunidad de visitar a Olga de Amaral en Bogotá y recorrer con ella el último piso de Casa Amaral, donde se encuentra expuesta una maravillosa selección de sus tapices. Al verme rodeada de ellos recordé la primera vez que experimenté la exposición permanente “La ofrenda”, en el Museo del Oro de Bogotá, no solo por el impacto visual de los tonos dorados y plateados y la riqueza de los tejidos, sino por el ambiente de ensueño que invita a su contemplación.
Sigue leyendo este artículo
Este artículo es exclusivo para suscriptores de artnexus. Suscríbete para acceder al contenido completo y a todo nuestro archivo desde 1976.

