Nuno Ramos nunca fue artista de conformarse con un lenguaje “puro”. De las piezas de pared que avanzan en el espacio (ellas mismas compuestas a partir de los más diversos materiales), las instalaciones que se combinan con otros campos del conocimiento y otras modalidades de arte, sus creaciones son siempre multifacéticas. Graduado en filosofía, Ramos es, él mismo, un artista plural; escribe, compone canciones y pone en movimiento una miríada de elementos, servicios y sistemas para desarrollar proyectos que van más allá de las instalaciones performáticas, pero que se configuran como provocaciones para los espectadores en diferentes ámbitos, ni de lejos restringidas al terreno de las artes visuales.
Así sucedió con Vai, Vai (2006), exhibida en el Instituto Tomie Ohtake. La sala se forró con heno y barriles de agua; se dispusieron en el espacio montones de sal para el consumo de los “performers”. En esa oportunidad, eran dos mansos borricos que cargaban cajas de sonido, que reproducían trechos de una canción clásica de la bossa nova, “Se todos fossem iguais a você” (Si todos fueran iguales a Ud.) de Tom Jobim y Vinícius de Moraes. Ya en plena pandemia, en el 2020, varios automóviles fueron llevados en reversa por la Avenida Paulista hasta el Cementerio Consolação, en São Paulo. Durante el trayecto, una ambientación sonora, basada en ruidos de autos, emulaba el ruido de los respiradores usados en el tratamiento de pacientes con coronavirus [Marcha à ré (Marcha en reversa, 2020)].
En consonancia con ese modo de pensar, la última individual de Nuno Ramos en la Galeria Anita Schwartz rechaza, una vez más, los dictámenes de una exposición. Ahora, la forma escogida por él es un montaje teatral. Obviamente, no se trata de una pieza de teatro tradicional. Contrariando la esencia de la dramaturgia, aquí los actores no están presentes en carne y hueso. En vez de eso, son cosas que se distribuyen en el espacio escénico, más específicamente, algunas sillas, una corneta militar y una cortina. Jugando con objetos que deben su invención al ser humano, el artista nos permite construir apenas mentalmente a esas personas que, en la sala, son meros espectros; por eso, el título que Ramos escogió, haciendo referencia a una pieza de teatro del dramaturgo noruego Henrik Ibsen.
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