Exposición Individualjun 2024 - nov 2024· Por Susana Benko

Mercedes Elena González

Sala TAC – Trasnocho Cultural / Henrique Faria New York

“Agujeros negros” es el título de la reciente exposición que realizó la artista Mercedes Elena González en la Sala TAC - Trasnocho Cultural, en alianza con la galería Henrique Faría Fine Art. Tal como señala Ruth Auerbach, curadora de la exposición, este apelativo “toma su nombre de un políptico de seis dibujos, en tinta china y témpera sobre papel artesanal, realizado al inicio del milenio. En cada uno de ellos, las pequeñas formas ovoides van aumentando en proporción al centro del soporte”. El proceso de transformación gradual de esta imagen no solo determinó por parte de la artista un estudio acucioso de los modos de percepción de esa misma figura, sino que mostró cómo parte de su proceso creativo –y evolutivo– implicó una voluntad de revisión, de reinterpretación y generación de nuevas series de obras que pudimos apreciar en esta exposición. Además de reutilizar la figura del “agujero negro” como leitmotiv, pudimos igualmente constatar variantes y novedades que evidentemente surgieron en el transcurso de sus indagaciones plásticas de cada momento. En otras palabras, Mercedes Elena González no abandona lo obtenido en etapas previas de su producción; por el contrario, lo reutiliza transpuesto o transformado, pero siempre como una constante que aparece en contextos diferenciados o inusitados. Ello sucede en obras de estilo y visión claramente discordantes, como las que presentan una figuración ficcional –que llega incluso a lo “onírico”– (Corona Roll, de 2023), o en piezas abstracto-geométricas (serie Retablos, de 2023; Retazos, de 2021-2023; Tapiz, de 2020-2023, por mencionar algunas). En uno u otro planteamiento, tal procedimiento se da de manera “persistente”, a veces mostrándose de forma progresiva, en otras, de modo derivativo de alguna figura gráfica previa. En todos los casos se mantiene como un sello distintivo en su trabajo.

Podemos decir entonces que en González hay varias constantes por considerar: por una parte, la relación arte y ciencia. Así, los “agujeros negros” u “ojivas” son formas que conciernen a la femineidad. Formas ojivales de las que se desprenden filamentos, ya sean estos capilares o neuronales. En los Neurohilados, por ejemplo, la intimidad corporal e íntima de nuestras redes neuronales queda transferida a la “nervadura” sideral: a los trazados lineales que describen los agrupamientos de estrellas en el cosmos. La diferenciación entre lo orgánico, lo anatómico y lo sideral es, si a ver vamos, un asunto de conceptos.

Todo esto es posible gracias al dibujo, otra constante más. Este está siempre presente, aun cuando la artista pinte. Con el dibujo, ella “hila”, delinea, delimita y establece, como en las obras de años recientes, los vasos comunicantes entre lo orgánico y la geometría; entre lo íntimo y lo cósmico, y entre nuestros diversos modos de percepción. Ello es particularmente visible según cómo miremos las obras. Lo ha señalado la curadora en una tertulia: la exposición hay que verla de cerca y de lejos. Y bajo esta premisa, por cierto, se diseñó el catálogo. De lejos, una obra de la serie, por ejemplo, Retablos, quedaría claramente ubicada como abstracto-geométrica. Sin reparar en detalles, vemos las particularidades de la composición, el tratamiento del color, entre otros elementos expresivos. Pero solo de cerca es posible comprender por qué en un lenguaje tan universal como el de la geometría, lo doméstico y lo familiar se hacen sorprendentemente visibles. Si nos acercamos, vemos que lo que aparenta ser una particular “textura visual”, son representaciones, o bien de los pespunteados que se realizan en la costura, o segmentos de los “agujeros negros”, con sus filamentos asomándose entre los planos. Estos, por otro lado, se dividen según color y según delineamientos que se entremezclan, además, con grafías que simultáneamente parecen escrituras. Lo femenino, de alguna forma, se expresa en este trabajo de minucioso cuidado y tratamiento de detalles que funcionan como anotaciones o meditaciones visuales. Ello ocurre en la mayoría de sus series: Dilatagramas, Ojivas, Neurojivas, Ponientes y nacientes, Caleidoscópicas, Proyecciones, Estudios para retablos (con clara alusión a los retablos o Coloritmos de Alejandro Otero), Dilatantes, y por supuesto, piezas como Tablero, Formicarama y Tapiz, entre otras más.

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Mercedes Elena González, por Susana Benko | artnexus