Exposición Individualjun 2024 - nov 2024· Por Elisa Valerio

María Carolina Fontana

Fundación Iturria

En la Fundación Iturria se expuso la muestra “.net” de María Carolina Fontana, una joven artista uruguaya. Se trata de una serie compuesta por diez lienzos de tamaño mediano (80 x 100 o 100 x 150 cm) pintados al óleo. Hay en la técnica y en la investigación en la historia del arte y de la cultura contemporánea, así como en la filosofía –especialmente en el posthumanismo–, un gran valor para Fontana, y sobre estas se erige y se fundamenta su obra. Hay una pieza madre –como las placas madre de las computadoras– que surgió mientras estaba realizando una residencia artística en el Chronus Art Center en Shanghái (China) entre 2019 y 2020. Alejada de su familia y amigos, en un contexto de pandemia y por videollamada toma conciencia –cual si fuera una suerte de epifanía– de la perspectiva, de los distintos puntos de vista y la pérdida de referencias: el recorte se impone.

Con esta idea en la mente, una vez en Uruguay, comienza a pintar las distintas ciudades que ha visitado a partir de una fotografía que toma desde una torre o edificio panorámico, desde uno de los puntos más altos de cada ciudad. De esta forma, realiza varias versiones de Shanghái, Montevideo, París y Punta del Este, y las pone en diálogo con representaciones que se desprenden de los circuitos de las placas madres de los ordenadores. Dado que las fotografías son tomadas desde la altura, esto le permite a la artista sintetizar la estructura del urbanismo en formas y volúmenes que cuanto más se alejan del centro más se bifurcan y se abren a caminos desconocidos. Así, los cortes se vuelven planos de color que dan lugar a la incertidumbre, a lo subjetivo y a la imaginación per se. Podríamos desear o pensar, como un siguiente paso, que estos planos se extienden infinitamente, volviendo los límites inexistentes o innecesarios, como si el punto máximo fuera que una de esas obras nos envolviera por completo, y poder así perder la noción de borde entre representación y realidad.

A su vez, estas ciudades se vuelven cada vez menos distinguibles, se funden como si fueran una sola: ¿producto de la globalización y homogeneización de la vida contemporánea? ¿O producto de esta mirada y punto de vista recortado que elige la artista? Si bien, en algunos casos, persisten algunos elementos que nos permiten identificar las ciudades a partir de edificios o construcciones icónicos. Shanghái (2022) fue la primera pieza de la serie, la inaugural, en la que predominan los verdes. En todas estas obras hubo una intención cromática y un recorte específicos que buscaban la prevalencia de los verdes, azules y grises, colores que justamente se relacionan con las placas madre de las computadoras. En el cuadro en el que estos vínculos y paralelismos se vuelven más evidentes es en .net doble (2023), en el que se genera una falsa simetría axial entre una placa madre y la ciudad de Montevideo.

Sigue leyendo este artículo

Este artículo es exclusivo para suscriptores de artnexus. Suscríbete para acceder al contenido completo y a todo nuestro archivo desde 1976.

María Carolina Fontana, por Elisa Valerio | artnexus