Exposición Individualjun 2024 - nov 2024· Por Xenia Bergman

Laura Lima

Luisa Strina

La exposición “A viagem d_s que não foram” (El viaje de los que nunca fueron), de la artista de media carrera Laura Lima, más que un conjunto de obras es una experiencia inmersiva. El plan piloto consistía en que el espectador se adentrara en una cámara con aires de nocturnidad, cuya única iluminación provenía de los haces de luz cenital azul y naranja sobre los Discos voladores. La iluminación y la disposición de las catorce naves no solo daban un efecto más carnal y cinematográfico, sino que también sugerían “vidas aéreas”, “vértigos”, según la voz de Lima, y también “maneras diversas de mirar la escultura”.

Enmarcadas con la justa dosis escénica para un opus-poético-tecnológico, esta temática, propuesta por Lima, que fue propia del siglo pasado, aún nos lleva a cuestionar algunos intentos de proyectos científicos que fallaron. Las esculturas móviles se organizaron en un trayecto fluido y sinuoso, su disposición con extremo balance desde las alturas, las distancias entre ellas; desde el simple platillo en la entrada hasta la más elaborada cápsula espacial. La destreza impecable en la ejecución, la anatomía de esos seres metálicos y traslúcidos, el modo táctil y visual con que pueden ser movidos, completaban la idea recurrente en la sintaxis de Lima, de crear la semblanza de la obra, según la percepción con todos sus matices y sus repliegues.

La tecnología del artista-científico, o de los ingenieros-ingenuos populares, incitan a (re)pensar el futurismo, el arte constructivo y los cruces lúdicos. Aun con sus antenas, cuerpos, escotillas y cabinas menores, estos complejos de alambres y vajillas incitaban a que la manera pasiva de contemplar el aura estática de la obra fuese, dada su substancia corpórea, reemplazada.

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Laura Lima, por Xenia Bergman | artnexus