Juana Valdés

Juana Váldes. Terrestrial Bodies (Cuerpos Terrestres) (Detalle), 2019. Instalación multimedial. *

Monografíajun 2024 - nov 2024· Por Katherine Chacón

Juana Valdés

Memorias incorporadas, historias ancestrales

Sarasota Art Museum

“Embodied Memories, Ancestral Histories” (Memorias incorporadas, historias ancestrales) es la primera exposición individual que la artista Juana Valdés (Pinar del Río, Cuba, 1963) realiza en los espacios de un museo. El diseño temático de la muestra planteado por su curadora, Francine Birbragher-Rozencwaig, toma la idea de Tidalectics (Tidaléctica), un concepto acuñado por el poeta barbadense Kamau Brathwaite para contraponer la base epistemológica occidental –con su “obsesión terrestre por la fijeza, la seguridad y la apropiación”– y un modo diverso, fluctuante, de conocer y pensar, relativo a los ritmos ondulantes y transitorios de las mareas. Así, las tres secciones que conforman la exposición – “The History of Migration” (La historia de la migración), “Representation and Subjectivity” (Representación y subjetividad) y “Materiality” (Materialidad)–, más que conjuntos estancos, son ámbitos sensibles que, como olas, se superponen e imbrican, complejizando las amplias reflexiones que actualiza la muestra.

“The History of Migration” (La historia de la migración) aborda los desplazamientos, migraciones y exilios. Valdés recurre al mar como telón de fondo simbólico para hablar del escape y la libertad, pero también de la tragedia y el dolor. En su ya icónica instalación The Jorney Within (El viaje hacia adentro), de 2003, la artista dispuso sobre el piso decenas de “barquitos de papel” hechos en porcelana, para expresar el éxodo masivo. Producida en Holanda, la serie alude a la exitosa historia naval y de comercio colonial de los Países Bajos, y a sus repercusiones en el presente. La instalación estuvo acompañada de una foto mural del performance que le dio origen, En el Malecón, presentado en el 2000 en La Habana, en la que se observa a la artista arrojando barquitos de papel al mar. Estos estaban hechos con las páginas de la novela Cecilia Valdés de Cirilo Villaverde, un relato romántico considerado la primera novela cubana. El acto de echarlos al mar durante las seis horas que duró el performance sugería las tensiones entre fragilidad y riesgo, temor y anhelo, lo conocido y lo desconocido, lo permanente y lo cambiante, que toda migración implica.

La instalación Otra vez al mar, de 1994, fue quizás una de las piezas más admiradas por el público, debido a la desgarradora tensión de sus elementos. Un delicado vestido blanco es desplegado a la manera de los aparadores de alta moda. Iluminado por un bombillo interior que destaca su transparencia, la finura del tafetán contrasta bruscamente con la red de pescar que se le ha colocado en la falda y que se extiende sobre el piso formando un círculo, y con los anzuelos que se han incorporado en toda su superficie a modo de ornamento. El título de la pieza proviene de la novela Otra vez el mar del escritor cubano Reinaldo Arenas, en la que el autor expresa las frustraciones y los sueños de libertad, a través del relato de las insatisfacciones y deseos de un matrimonio joven en el contexto represivo de la Cuba comunista.

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Juana Valdés, por Katherine Chacón | artnexus