Exposición Individualjun 2024 - nov 2024· Por Francine Birbragher-Rozencwaig PHD

Hernan Bas

Bass Museum of Art

El título de la exposición de “Hernan Bas: The Conceptualists” (Hernan Bas: Los conceptualistas), me hace pensar en a las figuras hechas con Slim Fast que presentó el joven artista en la muestra “Making Art in Miami: Travels in Hyperreality” (Hacer arte en Miami: Viajes por la hiperrealidad), en el Museum of Contemporary Art de North Miami, en el 2000. En ese entonces, Bas mostró unas siluetas blancas, rosadas y marrones hechas con las tres versiones (vainilla, fresa y chocolate) del popular producto utilizado para perder peso. Por esa época, comenzó a representar jóvenes andróginos delgados con rasgos físicos distintivos que definirían el estilo figurativo que eventualmente lo convertiría en uno de los artistas contemporáneos más destacados no solo de Miami, sino a nivel internacional. Su actitud crítica hacia una sociedad materialista y superficial continuaría agudizándose a lo largo de los años, al igual que su intención de generar en el espectador una actitud reflexiva.

Esto puede apreciarse claramente en los treinta y cinco cuadros de la serie The Conceptualists (Los conceptualistas) que presenta en el Bass Museum. Basándose tanto en su experiencia personal como en fuentes literarias, en particular en escritores que tratan temas como la decadencia estética y el erotismo queer, incluyendo a Oscar Wilde y Joris-Karl Huysmans, Bas desarrolló una nueva serie de lienzos en los que un solo personaje o un grupo de figuras masculinas, representadas en aparente estado de introspección o reposo, incitan precisamente a la reflexión. Las escenas, atiborradas de detalles simbólicos, transmiten múltiples narrativas asociadas con los más diversos temas, incluyendo poesía, religión, mitología, literatura, cultura popular, medios de comunicación y el movimiento LGBT, entre otros.

La distribución de los lienzos en cubículos a los que se accede por un corredor central permite que el espectador se relacione íntimamente con cada uno de los jóvenes “artistas conceptuales” representados en tamaño natural y rodeados de un sinnúmero de objetos que definen sus prácticas. A medida que el visitante recorre la exposición, se encuentra, entre otros, con el Conceptual Artist #1 (Artista conceptual #1), quien, según el título de la obra, “mezcla sus pinturas exclusivamente con agua de las cataratas del Niágara” (2021); el Conceptual Artist #3 (Artista conceptual #3), quien, “masticando chicle cada hora del día, considera el ‘Callejón chicle’ su archivo” (2022); el Conceptual Artist #6 (Artista conceptual #6), quien, “combinando diferentes calcos de tumbas, inventa vidas que nunca existieron” (2022); el Conceptual Artist # 19 (Artista conceptual #19), sentado en el piso de un supermercado frente a una nevera llena de cartones de leche, el cual Bas describe como “un niño de los años 80, quien coloca sus autorretratos tomados con una cámara Polaroid en un lugar familiar cada vez que se siente perdido” (2023); el Conceptual Artist #25 (Artista conceptual #25), quien en medio de un cultivo en la oscuridad de la noche sostiene en su mano una calabaza con su autorretrato (2023); y el Conceptual Artist #27 (Artista conceptual #27, 2023), quien aparece en un primer plano de pie frente a unos “diablos” –no ángeles– de nieve teñidos con sangre proveniente de los contenedores que se encuentran a sus pies, representando una escena que bien podría ser de una película de terror.

Sigue leyendo este artículo

Este artículo es exclusivo para suscriptores de artnexus. Suscríbete para acceder al contenido completo y a todo nuestro archivo desde 1976.

Hernan Bas, por Francine Birbragher-Rozencwaig PHD | artnexus