Exposición Individualjun 2024 - nov 2024· Por Victoria Verlichak

Axel Straschnoy

Del Infinito

La muestra individual “Brave the Heavenly Breezes” (Desafiar las brisas celestiales) de Axel Straschnoy (Argentina, 1978) desplegó la aspiración del artista de construir una vela solar (que, al igual que una vela marina, no requiere combustible) para –en palabras del curador Javier Villa– “explorar los confines de la galaxia. (…) La vela dorada con la que Axel Straschnoy va a atravesar el vacío estelar, no tiene un imperio por detrás. (…) Ni siquiera obedece a una dirección prefijada. Se trata de un flâneur del espacio-tiempo; una abstracción geométrica cuya falta de misión podría abrir agujeros negros para alojar la imaginación”.

Sin afán de ahondar en explicaciones científicas derivadas del complejo proyecto, poco comprensibles para los legos (como esta cronista), la muestra en Galería del Infinito abrió un sendero de poesía. Reveló una quimera y expandió la ilusión del observador de viajar con el artista. Lo invitó a cerrar los ojos y a pretender mirar el cielo, para perseguir con la mirada el rombo de oro que pareció inflarse para cobrar impulso. Le permitió imaginar la temblorosa y casi imperceptible estela que dejó la vela dorada, gran membrana generadora del movimiento de la sonda espacial.

En la sala se pudo volar a través de, por ejemplo, un guión gráfico –con una secuencia de 33 dibujos, realizados con lápiz y dorado en la hoja sobre papel–, suerte de guía de la evolución del viaje interestelar de la vela en el espacio, con instantes luminosos que se vieron y, de pronto, se alejaron hasta convertirse en un puntito dorado apenas perceptible. Bocetos, diagramas, maquetas, videoinstalación, dibujos con oro 22 K y temple al huevo sobre madera, un modelo de nave interestelar (Interestellar Spaceship, Kapton, aislante y varillas de metal), un prototipo de un lanzacohetes (Rocket Launcher, cartón, impresión 3D, Kapton, varillas de metal), completaron la exposición. Esta transmitió mucho más que minucias técnicas en pos de la huella de Johannes Kepler, contagió el inesperado deseo de la aventura. El astrónomo y matemático alemán, tal como mencionó el curador, ya había anticipado a su coetáneo Galileo que “(...) tan pronto como se establezca algún sistema para volar, no faltarán colonos de nuestra especie humana”.

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Axel Straschnoy, por Victoria Verlichak | artnexus