El trabajo de la artista Ana Holck se compone de una especie de urbe imaginaria que salta de su dimensión arquitectónica al universo del arte por medio de formas que se expanden de lo estético hacia el mundo espacial. El diálogo entre la arquitectura y el arte ha sido la base del trabajo de la artista, y la reciente exposición “Entroncados, enroscados e estirados” (Afianzados, enroscados y estirados), en el Paço Imperial, en Río de Janeiro, presenta otra faceta de esta característica de su obra. Con curaduría de Felipe Scovino, la muestra presentó ocho piezas inéditas.
Realizadas en porcelana y acero inoxidable, materiales hasta entonces inexplorados por la artista, las obras transitan hábilmente entre los dominios de la pintura y de la escultura. Estos nuevos trabajos mantienen una estrecha afinidad con los temas que han sido la base de la trayectoria artística de Holck desde el comienzo: la ciudad, lo urbano, la arquitectura y la construcción civil. Entre tanto, en esta nueva fase la artista se sumerge en nuevos aspectos que dan como resultado aproximaciones innovadoras de su continua exploración de las relaciones espaciales. Las pinturas esculturales, o esculturas pictóricas, proponen movimientos audaces en el espacio, generando una sensación de acaso y libertad a través de sus formas curvilíneas y entrelazadas.
La serie Entroncados (afianzados, robustecidos) es una colección de esculturas formadas por la combinación aleatoria de segmentos de tubos de porcelana, previamente fabricados por la artista. Una sola cinta de acero inoxidable, inserta dentro de los tubos, produce dibujos inesperados en el espacio.
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