Exposición Individualdic 2023 - may 2024· Por Diana Cuéllar Ledesma

Víctor Grippo

1 Mira Madrid

Víctor Grippo es un referente del conceptualismo latinoamericano, principalmente conocido por su trabajo de filo social en el contexto de la dictadura argentina durante la década de 1960. La movida artística local no se identificaba en aquel entonces con lo que después se ha leído historiográficamente como conceptualismo latinoamericano, un arte que emplea los recursos y lenguajes del conceptualismo de manera situada, incidiendo en los entornos de violencia política del continente. El llamado Grupo los Trece, gestado en el seno del Centro de Arte y Comunicación (CAYC), y del que Grippo formó parte, se definió en su momento como “arte de sistemas”: un arte conceptual local e ideológicamente activo acerca del cual el mismo Grippo teorizó enfatizando sus procesos comunicativos: “artista/emisor, obra/canal y público/receptor”. En esta exposición en Madrid, que se desplegó a caballo entre la sede de la galería Mira y su stand en la feria ARCO, los “sistemas” de Gripo protagonizan la apuesta.

Exposición Individual: Víctor Grippo  — imagen 1
Víctor Grippo. Tiempo, 1991. (3ª Versión). Instalación. Dimensiones variables. Cortesía: 1 Mira Madrid.

La curadora Alicia Chillida ha reunido una selección de obras que anteriormente se mostraron en la exposición curada por ella misma para el Centro Gallego de Arte Contemporáneo de Santiago de Compostela, la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República en Bogotá y el Museo Universitario Arte Contemporáneo en la Ciudad de México, entre 2014 y 2015. Se incluyen, además, bocetos, dibujos y material documental procedentes del archivo Grippo de Buenos Aires, dirigido por la viuda del artista, Nidia Olmos, en colaboración con su hija Paulina Vera y su nieta Olivia Coll. Entre los aportes de la exposición cabe destacar también una serie de acuarelas de pequeño formato y óleos de la década de 1970, en los que el artista explora las analogías entre la papa, la piedra y la trepanación del cráneo, siguiendo una cita del naturalista Hyatt Verrill, que forma también parte de una obra en el cuerpo de la muestra: “los incas creían que la trepanación del cráneo determinaba, por cada caso, el surgimiento de una nueva variedad de papa, y es curioso que en ningún otro sitio haya tantas variedades de papa como en Perú, ni tampoco tantos cráneos trepanados”. En los cuadros de Grippo la papa (¿o roca?) fracturada lleva por título Forma muda de la vida y puede verse a su lado el martillo con que asestaron el golpe. Complementaria a los cuadros es la obra Algunos oficios (1976), pieza escultórica que consiste en un martillo y un cincel inmovilizados sobre una placa de cemento y una cartulina en la que se han impreso las siluetas de distintas herramientas como pinzas y sierras. Es una dialéctica estremecedora entre la capacidad humana para hacer y destruir, pues se trata de objetos del ámbito de la construcción, pero cuyo uso histórico para la tortura es bien conocido.

Como práctica médica o ritual, la trepanación expande su campo semántico en estas piezas para aludir a la violencia de Estado. La papa, como en otras obras de Grippo, remite a las bases populares; a la gente humilde. Es precisamente Naturalizar al hombre, humanizar a la naturaleza, su obra emblemática de 1977, en la que mediante el uso de electrodos se obtiene energía eléctrica de un montón de papas, que se emplazó en el centro del espacio de Mira en la feria ARCO. El título mismo de la exposición, “Todo en marcha”, viene de otra de las piezas históricas de Grippo, que consiste en soluciones salinas, matraces de vidrio y papas en putrefacción y germinación que producen reacciones químicas. Una vez más, vemos la papa como alegoría de la base social, un elemento activo e impetuoso, capaz de generar cambios.

La formación como químico de Víctor Grippo está en la base de cualquier lectura de su obra: transformación y cambio son dos principios que a menudo actúan como el núcleo conceptual de sus piezas. La obra de Grippo es conceptual, pero su implicación política actúa siempre con pujanza. Hay también un interés de otro orden, que lo empuja a realizar búsquedas más allá de la ciencia: la papa dorada (La papa dora la papa, la conciencia ilumina la conciencia, 1978) guiña a la alquimia, pero es también el gesto poético de sacralizar el alimento básico y núcleo de identidad sudamericana. La instalación Hipótesis sobre la modificación del proceso fotográfico (1972) toma como pretexto los procesos químicos inherentes a la fotografía para apelar al despertar de la conciencia. La fotografía, el arte, es el canalizador de la movida social mediante la circulación de pensamiento y sensibilidad. Como en el horno de pan que construyó en una plaza pública y que no tardó en ser censurado, el arte cocina el cambio.

DIANA CUÉLLAR LEDESMA

Víctor Grippo, por Diana Cuéllar Ledesma | artnexus