Exposición Individualdic 2023 - may 2024· Por Mónica E. Kupfer

Servando Cabrera

Museo de Arte Contemporáneo, MAC - NG Art Gallery

Servando Cabrera Moreno (La Habana, 1923-1981) es un artista cubano que merece mayor reconocimiento del que ha recibido en la historia del arte latinoamericano del siglo XX. Su carrera pasó por diversas etapas, una en la que fue elogiado, pero luego por otra durante la cual fue injustamente marginado del mundo cultural oficial en su propio país. La conmemoración del centenario de su natalicio ofreció un momento oportuno para la organización de múltiples exposiciones y publicaciones sobre su vida y su obra. Aparte de las actividades organizadas en La Habana, se destacan dos muestras en Panamá, así como la publicación de un libro sobre el artista, pasos importantes para darlo a conocer internacionalmente.

Exposición Individual: Servando Cabrera  — imagen 1
Servando Cabrera. La patada, 1968. Óleo lienzo. 160 x 180cm (62 63/64 x 70 55/64 pulgadas). Cortesía Fundación Los Carbonell.

La NG Art Gallery, en Panamá, fue sede de la exposición “Desde mi isla”, con obras que forman parte de dos importantes colecciones: la del Museo Biblioteca Servando Cabrera Moreno, en Cuba, y la de la Fundación Los Carbonell, en Panamá. Fue una muestra que incluyó no solo pinturas y dibujos, sino también amplia documentación histórica, como fotografías, folletos y catálogos de diversas exposiciones, recortes de periódicos, bocetos, dibujos, así como apuntes de puño y letra del artista. Entre las fotografías se destacan imágenes de su niñez, así como de los múltiples viajes que efectuó Cabrera Moreno a lugares como España, Marruecos, Francia, Holanda e Italia. En cuanto a sus pinturas, se mostraron obras que recorren distintas etapas en su carrera, desde lo académico hasta lo abstracto, y luego, un periodo que refleja la influencia de artistas europeos como Picasso y Miró. Le siguió una etapa épica (en que pintó milicianos y campesinos), y de ahí, otra de estilo expresionista. La muestra cerraba con ejemplos de su ciclo erótico.

Son excepcionales las exposiciones que ofrecen obras de arte en combinación con tan rico e interesante material histórico. En este sentido, también hay que alabar la publicación reciente del libro La hora azul: Servando Cabrera Moreno en la Fundación Los Carbonell. El tomo bilingüe de 460 páginas contiene interesantes textos comisionados a conocedores de su trayectoria como Reynaldo González, Gerardo Mosquera, Neida Peñalver Díaz y Rigoberto Otaño Milián. Hay excelentes reproducciones de sus obras, además de una cronología que destaca sus hechos biográficos más relevantes. Se trata de una pesquisa admirable, incluso en cuanto a la procedencia de las obras mismas, sobre las cuales se preparó un completísimo catálogo razonado.

El Museo de Arte Contemporáneo - MAC fue sede de la otra notable exposición de la obra del artista en Panamá. Titulada “Pansexualidad. La obra erótica de Servando Cabrera Moreno”, contó con la curaduría del reconocido crítico cubano Gerardo Mosquera, con dibujos y pinturas, la mayor parte de los cuales nunca han sido expuestos fuera de Cuba. Mosquera fue un pionero en reconocer el valor de Cabrera Moreno a partir de una cuidadosa investigación que llevó a cabo en la década de 1970, fuente de referencias al artista en libros de arte cubano y en numerosos artículos. Además de la selección de obras y el montaje, Mosquera se encargó del ensayo principal del correspondiente catálogo, ensayo que tituló Apoteosis del cuerpo, descripción ideal para todo el ciclo erótico de Cabrera Moreno. Nos referimos a un gran número de obras que constituyen un aspecto sobresaliente de su cuerpo de trabajo, pero que también fueron el motivo de su rechazo en Cuba durante gran parte de su carrera.

El motivo de su marginación –tanto de su trabajo en la Escuela de Artes Plásticas de Cubanacán, como del circuito de exposiciones oficiales– fue específicamente la homosexualidad del prolífico artista y el tema erótico de sus obras. En palabras de Mosquera, “ese ciclo de pinturas coincidió con el final de la década de 1960, cuando se impuso una ideologización de la cultura, se marginó a numerosos intelectuales y se colocó la dirección de las instituciones culturales en manos de militares”. Y Cabrera Moreno sufrió las consecuencias de ese momento político.

Cabrera Moreno había sido admirado por el público y las autoridades cubanas, especialmente durante la época que pintó obras de realismo social, desde mediados de los años cincuenta, y luego en composiciones épicas sobre la revolución, entre 1960 y 1964. De ahí pasó a un expresionismo intenso y después a la obra erótica –claramente chocante en su momento– que continuaría produciendo hasta el final de su vida, que terminó de manera prematura en 1981. Empezó con obras que llamó Columnas humanas, de dramáticas y sensuales formas verticales casi abstractas, así como piezas de intensa corporalidad gestual como La patada, de 1968. Su lenguaje visual fue decantando en formas cada vez más claramente anatómicas, de cuerpos abrazados, casi fusionados, hasta piezas en que pintó torsos y genitales, en descripciones de notable especificidad sexual.

La muestra en el MAC incluyó varios dibujos de tinta sobre cartulina de una extraordinaria serie que Cabrera Moreno llamó La soledad de un autorretrato, obras simbólicamente dedicadas a cada año de su vida. Son dibujos de insinuantes líneas y texturas negras, de extremidades y cuerpos entrelazados, en delicadas y sensuales semiabstracciones. Las exposiciones en NG Art Gallery y el Museo de Art Contemporáneo ofrecieron una invaluable oportunidad para conocer a Servando Cabrera Moreno y apreciar ejemplos de sus obras que rompieron moldes en su momento. Es un artista admirable en su habilidad técnica y excelente manejo del color, además de lo que aún hoy podría parecer una temática atrevida, pintada de manera tanto expresiva como poética.

MÓNICA E. KUPFER