Exposición Individualdic 2023 - may 2024· Por Semíramis González

Nicolás Paris

Galería Elba Benítez

Más de quince años de trayectoria avalan el trabajo de Nicolás Paris (Bogotá, 1977), cuyo corpus artístico parte de lo arquitectónico para decantarse por una fuerte preferencia por la pedagogía y sus procesos. En la exposición “Protobosque o un intento para estar juntos” en la Galería Elba Benítez de Madrid, Paris retoma las líneas que ha desarrollado durante estos años y las lleva un paso más allá. Si bien la arquitectura se convierte en un marco para acoger el aprendizaje y su desarrollo, es el intercambio de conocimientos lo que verdaderamente interesa al artista, que apuesta por una pedagogía dialógica, en ambas direcciones, en las que el marco artístico es parte del medio y no su fin último. El dibujo, la instalación o el vídeo se presentan en la galería como parte de un continuum que el artista traslada durante las semanas de exposición al espacio real de la sala, con talleres y encuentros no reglados, participativos, junto con profesionales de campos diversos como las artes, la artesanía, la música, la gastronomía o la ciencia.

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Nicolás Paris. View of the exhibition Protobosque o un intento para estar juntos (Proto-Forest, or An Attempt to Be Together). Photo: Irina Raffo. Courtesy: Nicolás Paris and Galería Elba Benítez, Madrid.

Las estrategias de colaboración que sustentan el trabajo de Paris se concretan en la sala en una serie de dibujos sobre pared, varias piezas de vídeo sostenidas en medio de los espacios, casi flotantes, y una instalación en suelo con elementos como piedras, madera y papel. Esta última es una de las obras que se ha ido activando en las distintas semanas de la exposición, con encuentros abiertos en los que han participado Claudia Segura (curadora en MACBA Barcelona) o Alicia Mansilla (directora del área de neurociencia IRYCIS), entre otras. En cada conversación, la música acompañaba el diálogo, y en ese cruce entre disciplinas, ponentes y público se llevaba a cabo la verdadera obra de Paris: el diálogo, la búsqueda de nuevos modos de relacionarnos y el acto de crear de manera colectiva, en un aprendizaje conjunto no jerárquico. Son precisamente estos encuentros el leitmotiv de la activación de las piezas: la corporalidad de las personas presentes, sus emociones y reflexiones o los vínculos que se establecen entre unos y otros son los que cargan las obras. Quizá por eso el trabajo de este artista tiene mucho de maestro y aprendiz, pero también de chamán y neófito, de aquel que busca transmitir más con lo que no se ve que con el objeto final. A modo de talismanes heterodoxos, las piezas de esta exposición adquieren sentido precisamente por el proceso y por quienes han formado parte de él, de sus diálogos y la experiencia del encuentro. Cada experiencia compartida queda vinculada al objeto.

Tal y como señala Paris, las conversaciones que han acompañado la exposición han sido “leves, amplias, sensibles, corporales” buscando potenciar “el entendimiento hacia la conciencia, más que hacia la razón”: esta es una de las claves del trabajo del artista colombiano y que lleva desarrollando todos estos años, el acto de intercambiar conocimientos, de hacer posible el encuentro más allá de lo racional desde lo académico, favoreciendo los procesos no jerárquicos y el aprendizaje no normativo. Por eso quizá en la sencillez de la formalización final que es conceptual, en ese gesto mínimo que tanto le interesa, no podemos dejar que se nos escape la intra-lectura de cada objeto, el sentido que ha adquirido por quienes lo han utilizado y lo han cargado de lo imperceptible e inmaterial del conocimiento y la experimentación.

“Protobosque o un intento para estar juntos” es una exposición que actualiza el trabajo de Nicolás Paris sin abandonar ese valor pedagógico del arte que tanto le ha interesado desde el principio. Hay una minuciosidad formal en todas las piezas (tanto en ellas mismas como en su disposición en sala), en las que la espacialidad y su distribución son también fundamentales y forman parte de esa constelación pedagógica, que proviene de su origen como arquitecto, en la que los espacios son provocadores de experiencias y encuentros. Aquí también lo son, y la galería enseña más que una exposición, presenta un lugar para experimentar, invitando a quien la visita a apropiarse, a participar, a formar parte del proceso.

Este protobosque que se ha adueñado de la Galería Elba Benítez es, efectivamente, un intento continuo de estar juntos, de abandonar el mero objeto artístico y su protagonismo en el mercado para aventurarse por un arte pedagógico, al modo de las vanguardias o de otros como Luis Camnitzer, apostando por el sentido útil del arte, en el que el público es parte fundamental. En medio de un presente acelerado en el que el valor de mercado del objeto-arte es preponderante, a la par que estamos cada vez más aislados en lo digital, y el planeta da síntomas de agotamiento, una apuesta por crear un bosque en una galería y por el encuentro creativo, interdisciplinar y colaborativo es, como poco, un acto revolucionario.

SEMÍRAMIS GONZÁLEZ

Nicolás Paris, por Semíramis González | artnexus