La exposición del artista visual Nicolás Franco en el Museo Nacional de Bellas Artes tiene un título atrevido: “Materia gris”. Atrevido porque propone un juego complejo dentro de la abstracción, consistente en desentrañar la propuesta del artista.
El espectador queda impresionado al enfrentarse a grandes cuadros apoyados en las paredes, y uno piensa que las paredes no los soportan o que han sido dejadas en depósito a la espera de que sean llevadas a otro lugar. No hay posibilidad para la permanencia, apoyados como si no fueron aceptados, en espera de ser recibidos. Es una composición extraña, ver enormes obras rectangulares de marco de madera recubiertas con láminas de aluminio, que están apoyadas en los muros y no colgadas como es lo normal. Sin duda que esta formulación es brillante, porque para cubrir un espacio enorme de la Sala Matta, las obras pierden su fuerza al estar adheridas a los muros. Así, se presenta la instalación de Franco, artista con quince años de incursión en esta modalidad del arte visual.

La instalación propone un juego al espectador. Primero, reconocer la obra original; segundo, descubrir los artificios que la modifican, y por último, conceptualizar la imagen lograda en las deformaciones que desfigura la obra mediante el uso de elementos químicos que se dejan caer sobre la obra elegida.
Está concepción del arte es puramente abstracta, por donde se le mire tiene una preocupación del artista que trata de calzar una realidad con un medio distante diferente pero actual. Es la imagen lograda en su pensamiento, en su cerebro, de ahí Materia gris. Fundir en sus vivencias un hecho aceptado frente a hechos aislados. Es claro que el razonamiento formal no aplica en estas obras. El cerebro recoge la imagen y al guardarla en la memoria se somete a pruebas de identidad, y pasa luego por una nebulosa para quedar plasmada en una nueva imagen.
Si se guardan las formalidades, como lo son las proporciones y los colores, la técnica asumida es incierta en sus resultados, todo puede pasar. Es como la fotografía primitiva que, en la sala de revelado, cualquier descuido y el resultado no era el esperado, para satisfacción o rechazo.
Nicolás Franco, en su quehacer cotidiano como artista, como él lo ha revelado, ha buscado imágenes del pasado, las cuales procesa en un afán de moldearlas en vivencias posteriores suyas o de terceros, en un juego de abstracción particular.
Las instalaciones por lo general son propuestas en que el espectador puede relacionar la obra con sus vivencias en forma particular, y Franco desde hace años está en esa búsqueda del juego entre lo existente con la perspectiva del espectador de la similitud de lo propuesto que guarda en su memoria. Evidentemente esta obra, está de más decirlo, es un juego vivencial, de ahí el nombre de Materia gris.
El empleo de los materiales en Materia gris merece la atención, por el uso del aluminio, en cortes simétricos uniformes, deformado con sustancias químicas corrosivas que se incorporan a las imágenes de pinturas, esculturas, ornamentos, documentos, prensa, del Museo Nacional de Bellas Artes, guardián del arte visual del país.
“Materia gris” se sumerge en el mundo de las materialidades pictóricas y explora los referentes de la historia del arte local. Este enfoque único le permite al museo no solo exhibir las obras que alberga en sus colecciones, sino también reinterpretarlas de formas sorprendentes. Desde la perspectiva del artista, esta exposición nos permite contemplar obras icónicas que son testigos de tiempos y eventos pasados, y a su vez, someterlas a una revisión y transformación complejas. De esta manera, las obras se convierten en fórmulas artísticas complejas que desafían los límites entre la figuración y la abstracción, generando una tensión cautivadora y contemporánea. Al explorar estas materialidades pictóricas, “Materia gris” nos invita a reflexionar sobre la interacción entre el pasado y el presente, entre la tradición y la modernidad. Cada pincelada y cada trazo nos transportan a un diálogo visual entre la historia y la actualidad, entre las formas conocidas y las nuevas interpretaciones. Esta exposición nos cautiva al presentarnos una mirada única sobre nuestra propia herencia artística local, desafiándonos a contemplarla desde una perspectiva renovada y retadora. “Materia gris” nos invita a sumergirnos en un mundo de posibilidades, donde la pintura se convierte en una herramienta poderosa para cuestionar y reinterpretar nuestra realidad visual.
ERNESTO MUÑOZ
