La artista Natalia Castañeda (Manizales, 1982) presenta la exposición individual “Raíces y futuro”, un proyecto comisariado por José Jiménez y coorganizado por el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC), donde se expuso del 28 de octubre de 2022 al 12 de marzo de 2023, para continuar su reinstalación en el Museo Nacional de Antropología de Madrid (MNA), del 24 de marzo al 11 de junio de 2023. “Raíces y futuro” es una exposición del programa “Visiones críticas: arte y antropología” y es la quinta exposición del ciclo “La expresión iberoamericana”.

Al abordar la obra de Natalia Castañeda lo primero que tenemos que comprender es que su aproximación a la naturaleza, a partir del hecho artístico, es transversal e implica una profunda escala humana. La artista se acerca a su entorno desde la vulnerabilidad compartida y desde el enorme respeto y admiración que profesa hacia la naturaleza. En palabras de la artista: “este es un proyecto de exposición que recopila mis últimas exploraciones por ecosistemas frágiles y poco intervenidos, que reflejan tanto posibilidades poéticas como cambios radicales (...) me detengo a observar los perímetros que delatan movimientos geológicos, tectónicos y volcánicos, de intervenciones humanas y no humanas”.
La exposición “Raíces y futuro” permite también el acercamiento a los diferentes elementos de la naturaleza desde una postura científica, cartográfica y narrativa, contando con un equipo científico que la respalda.
Durante el recorrido de la muestra, Castañeda interpela al público, planteando “en voz alta” diferentes preguntas determinantes sobre nuestra existencia, definidas en tres ámbitos: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?
Las piezas que integran la exposición abarcan diferentes formatos: pintura, dibujo, escultura, instalación y video. Al iniciar el recorrido nos encontramos con preciosas anotaciones: panoramas desplegables de 360 grados con las robustas siluetas de las imponentes montañas que visita. Natalia Castañeda narra cómo durante diferentes expediciones se ha quedado apacible en la falda de las montañas para detallarlas en sus cuadernos. También nos muestra instalaciones con piezas moldeadas en cerámica con las que replica, con un material noble, objetos de plástico y embalajes. Paisaje doméstico en palabras de Natalia, “contrasta la maleabilidad de la materia frente a la dureza de los residuos industriales y ordinarios, como registro y memoria de acciones cotidianas”. También forma parte de la muestra la instalación Convertirse en piedra, un gabinete de curiosidades conformado por ensayos plásticos, imprentas en tierra y objetos encontrados, descritos por la artista como “registro táctil”.
La exposición “Raíces y futuro” constituye un mapeo que recurre a la arqueología, la geología, la poesía, y nos conduce naturalmente a una proyección sobre el futuro, desde la conciencia ecológica. Sabiendo que no somos la medida de todas las cosas, pero comprendiendo lo determinante de nuestra presencia y que por nuestra sangre fluyen los minerales que comprimen las rocas, entenderemos que somos uno con el fluir del río entre los guijarros redondeados por el tiempo.
Natalia Castañeda presenta la instalación escultórica y participativa El río, que comprende los estadios de creación y transformación del cauce de dicho cuerpo de agua. El visitante es invitado a intervenir las diferentes gotas de escayola que conforman el río dejando sus trazos, redibujando su torrente, impregnándolo de historias de autoría colectiva. Con esta poderosa metáfora, Castañeda pide al público que sea consciente del impacto y la fuerza transformadora de los seres humanos sobre la naturaleza. La instalación en la sala va creciendo y, con el acompañamiento del equipo de mediación del MNA, los visitantes se empapan de conciencia y llenan de sentido El río con sus aportaciones.
Constantemente escucharemos a Natalia Castañeda narrar sus obras en un recorrido impregnado de subjetividad; su relato nos conduce desde el dulce hilo de su voz por el sublime escenario que se abre frente a ella, cuando se encuentra cuerpo a cuerpo con las montañas nevadas del centro de Colombia. Entre el volcán y la vertiente es una videoinstalación a dos canales que registra, cámara en mano, su recorrido durante siete años por estos parajes, acercándonos subjetivamente a las montañas; Castañeda les habla, les pregunta por su tiempo sobre ellas. El diseño sonoro de la película corre a cargo del músico y compositor manizaleño, radicado en Helsinki, Sergio Castrillón.
Mirar adentro (2019) es un video que plantea correspondencias entre las figuras prehispánicas de la colección arqueológica de la Universidad de Caldas, fuera de su contexto, suscitando nuevas lecturas (ficcionales) desde el presente con un propósito diferente.
Como cierre de la muestra, y respondiendo al tercer interrogante –¿A dónde vamos?–, encontramos un cuerpo de trabajo que Natalia Castañeda ha dedicado a los glaciares; en palabras de la propia artista, se plantea “cartografiar lo extinto”. El video-ensayo Cuerpo glaciar (2022) parte de la experimentación en el montaje y aborda estos titanes helados, sobrevivientes del paisaje colombiano; podemos ver también intervenciones de científicos que se alternan en el montaje. Cuerpo glaciar es un collage de razonamiento, que puede intuirse como precursor de su más reciente pieza, Cuerpos glaciares, ancestros hídricos de una extinción futura, presentada en agosto de 2023 en la Galería Santa Fe. La artista nos acerca desde una postura tanto sensible como científica y artística a tres masas de hielo, de las seis existentes en Colombia: el volcán Nevado del Ruiz, el volcán Nevado Santa Isabel, el volcán Nevado del Tolima. Se dice que en 1850, hace 170 años, había diecisiete glaciares registrados en Colombia. Presenciamos la extinción de los glaciares y la reducción de las masas glaciares a nivel mundial; Natalia Castañeda insta a verlos como un familiar que está sufriendo y a actuar al respecto.
ELISA RODRÍGUEZ
