Magali Lara

Magali Lara. Irse, 1985. (Detalle).

Monografíadic 2023 - may 2024· Por Christine Frérot

Magali Lara

“Ser paisaje, y ya”

La reflexión artística de Lara se ve atravesada por la intranquilidad y la insumisión, que no solo impregnan su historia pictórica, sino que condicionan una vida marcada por elecciones audaces y rupturas en las que defiende e impone su condición de mujer y de mujer-artista. Lo íntimo de su obra hace eco a un deseo de transgresión de los límites pictóricos y estéticos, corroborando desafíos que son tanto conceptuales, visuales y emocionales como materiales, técnicos y experimentales; siempre habitados por el cuestionamiento y la duda.

“Ser paisaje, y ya”, es lo que afirma sin rodeos Magali Lara (Ciudad de México, 1956)1 para hacer de la fusión entre paisaje e identidad algo inmutable. En su obra, el “paisaje” no es solo naturaleza, sino también cuerpo y afecto, es erótico y político. Ella lo imagina como un territorio abierto y metafórico, en donde lo íntimo está en constante mutación, en donde se aborda y vive la identidad como una travesía, una experiencia que se renueva sin cesar. Allí, las emociones, el placer y el dolor se afrontan en perpetua y agotadora batalla, dentro de un cuerpo que es al mismo tiempo generador y receptáculo. “Para mí, el paisaje es como un lugar para experimentar un sentimiento de pertenencia”, nos confía. Y es después de enfrentarse a la muerte, de convertirse en madre, cuando la artista escoge a la naturaleza, buscando en ella consuelo, seguridad y tranquilidad. En efecto, en sus dibujos, grabados y pinturas, vemos la presencia, ínfima o dominante, de un mundo vegetal, de árboles y flores –sobre todo flores–, cuyas formas van modificándose con el paso del tiempo. Su presencia reiterada se asemeja a la evocación del origen, trabajada por esa huella consciente o inconsciente que aflora, como un indispensable e inagotable discurso de filiación. Pero vemos igualmente presente, en ciclos de permanente afrontamiento, la huella del tiempo, que provoca, trastoca, turba, a veces hiere, y, si bien destruye, permite asimismo renacer suavemente, tiernamente, absolutamente. La memoria –todas las memorias– es el corazón de la creación de Magali Lara. Desde los inicios de su carrera, y con un enfoque feminista precoz para México, la artista es consciente de la importancia de conservar un archivo de su vida y su obra, para tener el control personal de su imagen 2. Más tarde, el proyecto artístico “Pinto mi raya”, que Mónica Mayer (1954) y Víctor Lerma (1949) fundaron en México en 1989, tendrá como objetivo la recolección de inmensos archivos consagrados a las mujeres artistas y feministas.

Magali Lara es una artista cuya versatilidad no tiene parangón, debido a la soltura y el gozo con que aborda lo desconocido. En su obra vemos una diversidad de soportes y técnicas, permanentemente enriquecidos por la experiencia, ya sea que se trate de óleo, tinta, gouache, pastel o acuarela, sin olvidar sus incursiones en la cerámica, la tapicería o el bordado. Esta búsqueda permanente para ir más allá de los límites traduce en ella un deseo de experimentación que subyace en la dimensión profundamente personal donde se elabora la matriz ideal de su obra. Tras un uso moderado de la fotografía, el video hizo su aparición, hace algunos años, prolongando y confirmando la dimensión conceptual de un trabajo que es testimonio de múltiples libertades, en el que combina su amor por el riesgo y el placer de ser ella misma, u otra. Para Magali Lara, esencialmente dibujante y pintora, la escritura es también un acto fundamental en la gestación de un discurso artístico personal. Sus textos, que en forma de frases o aforismos, acompañan las reseñas de un catálogo o dialogan sobre el papel y el lienzo con la imagen o el trazo, hacen de la artista mexicana una escritora por derecho propio.

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