“Equilibrio” es el título de la exposición individual de la artista colombiana Lydia Azout (Bogotá, 1942) en el espacio La Casita. En esta muestra, Azout, que rebosa energía creadora, nos lleva por varios momentos de su trayectoria alojados en esta casa del barrio El Polo de Bogotá, conocida por ofrecer nuevos retos a artistas de media y larga trayectoria, por salirse de los lineamientos tanto de las galerías tradicionales como de los espacios independientes. La curaduría de la exposición es una colaboración entre la gestora cultural estadounidense Rebecca Schapiro, Camilo Chico (director de La Casita) y la artista. Azout, ya consagrada escultora, tuvo la oportunidad de mostrar distintas facetas de sus exploraciones plásticas, abriendo el abanico de materiales, técnicas y formatos con los que solemos asociar su trabajo. “Equilibrio” bien pudiera ser un primer paso para una retrospectiva de mayor calado. Esta exposición revela detalles de su pensamiento que matizan el retrato artístico en su tiempo y en su contexto.

Azout cuenta que empezó “tarde” su práctica artística, ya que primero se dedicó a sus hijos. Cuando consideró que era el momento, tomó clases con David Manzur y después con el conceptualista Luis Camnitzer, para después conjugar ambos aprendizajes y optar por tomar otros derroteros. La idea de que comenzó tarde refleja en realidad que ella empezó cuando tuvo que empezar, y desde esos comienzos no ha parado de producir; no podría, porque ser artista es una necesidad para ella, como el aire o el agua. A su ritmo y en equilibrio, Azout ha ido explorando sus intereses, que, en esta exposición, aparecen en tres grandes temas: geometría, memoria y agua. Un recorrido por las salas de La Casita revela, de nuevo, a esta artista de mundos personales y universales que se autodefine como parte ingeniera, parte alquimista.
Para la persona familiarizada con la obra de Azout, las estructuras geométricas de gran formato han sido el lenguaje más conocido, el que encontramos en el espacio público de la ciudad. Reminiscentes de exposiciones como la que realizó en el MAMBO hace unos años, encontramos varias obras de la serie Estructura del vacío. Son trabajos que parten de las geometrías sagradas: elementos básicos como el triángulo, el cuadrado o el círculo van formando portales de formas y tramas sagradas. Estructuras del vacío I es el esqueleto, la ausencia, el aire. Su complementario es Estructuras del vacío II; este es piel, recubrimiento, sólido. Con ambas piezas, Azout ahonda en el mundo de los sólidos platónicos, en el estudio de las formas que resuenan universalmente.
Memoria es el capítulo que da cuenta de obras como Homenaje a Obregón y Naturaleza muerta. Estos trabajos de la década de los 80 nos ofrecen un mejor entendimiento de una artista preocupada por el equilibrio entre el ser humano y la naturaleza; vemos su intuición acerca de temas que hoy son de mención diaria y constante. Homenaje a Obregón es una protesta contra un desastre ecológico sucedido en Cartagena, cuya consecuencia fue la muerte en grandes cantidades de peces de la Ciénaga. Se trata de una escultura de una raspa de pescado (haciendo referencia a una obra de bodegón con pez por Obregón) colgada de una base de mármol, tallada por el frente y por el revés. La escultura, que hace pensar en una pieza fósil –arqueológica o paleontológica–, alberga en el revés el diagrama que da título a la exposición. Ya en este momento de su vida la artista escribió en piedra el vestigio de su conciencia ambiental, del conflicto que existe entre la superpoblación y la fragilidad, entre la vida, el progreso y la necesaria interdependencia de todos los seres vivos del planeta sobre la cual reina la destrucción de la especie humana.
Por último, entramos literal y figurativamente hablando en otra de las pasiones de Azout: el agua. Si bien las obras penetrables más conocidas son las de hierro, en este caso podemos deambular por Paisajes, una serie de impresiones digitales sobre tela con imágenes estalladas de olas de mar que dan cuenta de su fascinación por las formas de la naturaleza, por el color y el fluir del agua. Esta inmersión es reforzada por otra obra audiovisual comisionada al fotógrafo colombiano Camilo George, Esencia…agua, sobre la cual se invita al espectador a sentirse rodeado por el mar. Cabe mencionar que la exposición “Equilibrio” se llevó a cabo al mismo tiempo que “Esencia…Tierra”, otra muestra de la artista en la Galería Alonso Garcés. La naturaleza y el agua son el nexo destacado en común entre ambas, particularmente la serie Paisaje y la obra Esencia…agua, realizadas en distintos formatos para ambos lugares. Al respecto de sendos acercamientos a este momento tan particular de su producción artística, Azout comparte un resumen poético de sus pensamientos: AGUA…ELEMENTO / PRINCIPAL DE LA TIERRA, /MOVIMIENTO, MEMORIA.
Considerada como maestra del hierro por ser una artista dedicada a este material –del cual se enamoró por dejarse trabajar, por venir de la tierra y ser fuego–, accedemos, gracias a “Equilibrio”, a su pasión por el agua, a su conciencia ecológica avant la lettre. No olvidemos que sus obras escultóricas rinden homenaje al aire, al que abre camino para transitar sus estructuras en ocasiones de apariencia liviana. Azout nos abre caminos desde la naturaleza a un misticismo que pasa por habitar los cuatro elementos. Aunque lo espiritual atraviesa su práctica, Azout nunca olvida que la raíz está en el mundo.
CARIDAD BOTELLA LORENZO
