Leyla Cárdenas

Leyla Cárdenas. Fachadas #1, 2016 – 2023. (Detalle).

Monografíadic 2023 - may 2024· Por Autor no disponible

Leyla Cárdenas

De volver se

ExposiciónMuseo de Artes Visuales - MAV  –  Universidad Jorge Tadeo Lozano

Bogotá es un ejemplo de una ciudad en movimiento: zonas enteras se construyen, se arrasan y se abandonan. Alcaldes recientes decidieron desmantelar barrios enteros; por ejemplo, El Cartucho y El Bronx. Estas zonas de la ciudad quedaron piedra sobre piedra. El motivo de esas renovaciones radicales tiene que ver con “limpiarlas”, construir en ellas otros usos. Tal vez una buena idea, pero incompleta, y por esa razón, injusta. Las personas que vivían allí deambulan, buscan refugio, quedan en las márgenes de la vida social y urbana. Pero esta es otra historia.

Lo cierto es que la idea de progreso que guio al país desde mediados del siglo XX trajo una contra idea, una especie de huida y abandono de los barrios consolidados, un desinterés por grupos humanos pauperizados y que no encajan muy bien en las dinámicas del capitalismo. Y también una pregunta por las instituciones, como el Congreso, la Presidencia, las Cortes, que frente a nosotros se ven a veces certeras, a veces erráticas, corruptas, en definitiva, porosas, muy poco sólidas y transitorias.

Monografía: Leyla Cárdenas — imagen 1
Leyla Cárdenas. Fachadas #1, 2016 – 2023. Sublimación sobre seda de poliéster. 65 x 67 cm (25 19/32 x 26 3/8 pulgadas). Foto: Ramón Villamarín.*

Leyla Cárdenas nació en Bogotá en 1975. Es una artista de la Universidad de los Andes, y decidió entrar en estas dinámicas, plásticamente. Su principal acierto es obligar a la materia misma que se desmorona –estoy hablando de pedazos de pared, de papeles de colgadura viejos, de piedras–, a hablar de la inestabilidad de lo sólido. Claro; se puede hablar de la ruina, que se ha vuelto un lugar común. Pero más allá de la ruina como contenedor manifiesto de tiempo, se trata de que en Bogotá se cumple la idea de Marshall Berman: “todo lo sólido se desvanece en el aire”. En la obra de Cárdenas, todo lo sólido cae, se resquebraja, se acumula y se arruma. Y no solo en Bogotá; en todo el mundo asistimos a terremotos, a asentamientos precarios de migrantes marginados. Es decir, la obra de Cárdenas lleva al espacio del arte un cambio de paradigma: las construcciones sólidas se desmoronan en pedazos.

La labor plástica de Cárdenas, me parece, consiste en dedicarse con mucho cuidado, casi amorosamente, a recolectar esos pedazos de materiales de construcción, y su labor también consiste en inventarse miles de maneras de retenerlos, sostenerlos y presentarlos en el espacio de nuevo. Sin pretender hacer otra cosa: no se trata de pegarlos, sino de sostenerlos en su fragilidad. Ese podría ser otro cambio de paradigma de la obra de Cárdenas. Sostener la fragilidad. Tratar de levantarla un poco del piso para que no se caiga.

Monografía: Leyla Cárdenas — imagen 2
Leyla Cárdenas. Permutaciones Estudio #1, 2014. Impresión Inkjet sobre papel montado en escombros de demolición y varillas. 280 x 150 x 290 cm (110 15/64 x 59 1/16 x 114 11/64 pulgadas). Foto: Leyla Cárdenas. Cortesía: Colección Bar-On.

Los escombros de un muro o la pintura pegada al adobe de una antigua iglesia se sostienen con varillas delgaditas de plexiglás o de metal, y el espectador debe mirar de lado; es invitado a mirar el derecho y el revés de cada fragmento, sostenido muy cerca de la pared. Así, el espectador ve una especie de tejido, de labor, para que este resto de muro, repito, se levante del piso y no se caiga. Una labor que podría ser inútil, pero que hace ver el desgaste de vivir, la fragilidad, sí, pero también el arte, que se presenta como una técnica de invención de operaciones, como ya dije, y de inversión de tiempo. El tiempo en esta exposición no se hace visible solo en la ruina, sino en el tiempo de dedicación de la artista para levantarla.

Definitivamente, la obra de Cárdenas no está alineada con las renovaciones urbanas radicales de limpieza y lo que eso implica de no aceptación de la propia historia. Está alineada con el agacharse, estar en cuclillas, ponerse en posiciones increíblemente incómodas con la cara contra la pared, para levantar fragmentos de historia material del piso. Está alineada con no glorificarlos, sino con darles un soporte cercano a lo que fueron. Al mirar estos materiales por detrás sostenidos con tanta atención, nos hacen sentir algo; hay que tomarlos en cuenta. La obra de Cárdenas, creo que quiere hacer sentir al espectador solamente con el tratamiento de los materiales. Este es otro paradigma.

Monografía: Leyla Cárdenas — imagen 3
Leyla Cárdenas. Boceto para una estratigrafía invertida, 2020. Papeles restaurados (s.XIX y s.XX), pintura, madera, molduras de yeso, varillas. Dimensiones variables. Foto: Niko Jacob.*

Cárdenas utiliza la seda de poliéster e imprime en ella fachadas antiguas y de edificios públicos en desuso como la antigua Estación de los Ferrocarriles Nacionales en Bogotá, con sus emblemas, escudos, banderas y cóndores gloriosos, hoy casi inexistentes. Y la seda de poliéster hace su trabajo: las fachadas se deforman: parecen mascarillas faciales. Son restos de piel. Es necesario recordar entonces que detrás de cada institución con poder hay desgaste. Los edificios son piel que se ensucia y se cuartea. Cárdenas entonces, además de levantar del piso y sostener, explora la exfoliación de los edificios, su piel. Pero también la seda hace su trabajo cuando muestra la trama de sus hilos sostenidos por un paral de madera. Aparece una construcción extraña de tensores, más resistentes tal vez, transparentes, innovadores para otras maneras de hacer. La fortaleza de la fragilidad, otro cambio de paradigma en esta exposición.

Solo un reclamo o un deseo. Como espectadora hubiera querido que la sala de exposiciones no se hubiera respetado tanto. Era la protagonista: un cubo blanco, sus paredes, sus esquinas y su luz. Creo que esta artista tiene todas las herramientas para explorar lo que Ilya Kabakov llama instalación total y subvertir plástica y definitivamente el poder manifiesto en los espacios limpios y blancos.

* Cortesía: Casas Riegner.

NATALIA GUTIÉRREZ ECHEVERRY

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