Exposición Individualdic 2023 - may 2024· Por María Luz Cárdenas

Jaime Gili

Fundación Sala Mendoza

Jaime Gili (Caracas, 1973) ha desarrollado una sólida investigación que recoge la tradición abstracto-geométrica y la lleva a una expansión de los límites dentro y fuera de la tela. La exposición “OJO” en la Sala Mendoza de Caracas da cuenta de sus exploraciones más recientes acerca de la geometría en espacio y el color. Conformada por sesenta obras –entre lienzos de pequeño, mediano y gran formato, gráficas, además de un mural de escala monumental–, la muestra podría considerarse como una revisión de media carrera entre los años 2009 y 2023. En ella, Gili pone de manifiesto la manera como ha proporcionado a la pintura una espectacular presencia en el formato urbano e integraciones a la arquitectura, desde una perspectiva que sobrepasa los contenidos formales de la abstracción, hasta llevarlos a una significación social y política en escala urbana. La curaduría fue conducida por el propio artista, que estableció tres estaciones de recorrido que abarcan tres ejes de su trabajo. El título (“OJO”) obedece a una epifanía que experimentó el propio Gili con los ñawis (ojos), durante un mes de residencia artística en 2022 en Kiosko (Bolivia), y que constituye el tercer módulo del recorrido. Cada una de las estaciones está asignada a tres diferentes críticos, que las acompañan con un texto de su autoría. Esta decisión aporta diferentes puntos de vista que enriquecen la lectura en el espacio.

La primera estación se enfoca en el talante estrictamente pictórico de sus procesos creativos y fue asignada a Juan Carlos Ledezma. Acá se lleva la mirada del espectador a enfocar el color, la línea, la geometría y la forma en el espacio. Las obras, en su mayoría acrílicos sobre tela, provienen directamente del taller del artista y fueron realizadas durante la pandemia –como si hubiesen querido huir del encierro–. En Millenial Mecánica de 2017 y Republic Announcement (Anuncio de la República) de 2019, la composición se encuentra estructurada a partir de un proceso muy interesante de solapamiento entre repeticiones formales y ritmos que generan líneas disparadas en múltiples ángulos y direcciones. En Scarpa ascendente y Scarpa descendente, ambas de 2014, el color cobra una fuerza inaudita y parece salir de la tela. La presencia de las repeticiones –tan asimilada por el arte abstracto– produce un efecto muy peculiar que no es el de la vibración, sino el de la multidireccionalidad, ya que no son repeticiones de una misma línea, sino repeticiones de ángulos que fracturan el espacio.

La segunda estación abandona el marco de la pintura y se expande a la intervención arquitectónica. Está compuesta por un enorme mural que ocupa toda la pared, con vidrios intervenidos con serigrafías magenta que parecerían irrumpir de los lienzos. Gili aprovecha la doble altura de la sala para celebrar el espacio estallado por los ángulos. La instalación funciona también como alusión a las exitosas intervenciones urbanas del artista en barrios populares de Caracas. El texto fue asignado al arquitecto Max Pedemonte, que trae a la reflexión la relación articulada del espacio habitable y la cualidad urbanística. Aun siendo un volumen plano, ese plano se transforma en un objeto tridimensional multicolor y se ensambla con el paisaje urbano.

La tercera estación de la muestra –y la que le otorga el título– está ubicada en una pequeña sala lateral, que alberga cuadros pintados en ambas caras con espray. El texto que acompaña esta sección fue escrito por Verónica Liprandi. Los cuadros cuelgan del techo semejando tejidos al viento y construyen un triángulo penetrable. Esta serie fue realizada durante una residencia artística en Bolivia, en 2022, donde se vinculó significativamente con las culturas ancestrales del país andino. La experiencia promovió estilos no explorados anteriormente en su trabajo. Le llamó la atención un museo textil fundado en los años sesenta, especialmente la forma de rombo de los tejidos. El rombo en los Andes bolivianos es llamado ñawi, que significa ojo. Tomó esa figura como un patrón místico al centro de los diseños; extrajo su forma, su significado y su repetición, pero no como motivo decorativo, sino como estudio de los diseños geométricos romboidales (ñawis). Utilizó el recurso de la pintura en espray, que lleva a forzar la velocidad e inmediatez en el momento de dibujar sobre el soporte de papel y, a la vez, admite pocas variaciones. El resultado final nos permite pensar en cruces entre las culturas ancestrales y el diseño contemporáneo. Obras como Ñawi (2) y Ñawi (7), ambas de 2022, revelan una permanente reinvención de la abstracción por parte del artista, transformándola orgánicamente y siempre llevándola a límites insospechados. En su totalidad, la exposición “OJO” podría entenderse no solo como una serie de obras y estaciones separadas, sino que ellas, entre sí, conforman un todo en estrecho diálogo con el espacio que las alberga, lo que las lleva a alcanzar la dimensión de una instalación o una ambientación donde fluyen los diferentes problemas y escalas de la intimidad del taller, la escala urbana y el diálogo entre diseños de culturas diferentes.

Exposición Individual: Jaime Gili  — imagen 1
Jaime Gili. a253 (Scarpa ascendente), 2014. Acrílico sobre yute. 80 x 60 cm (31 ½ x 23 5/8 pulgadas). Cortesía del artista.

NOTA

Esta exposición se realizó en colaboración con Hernirque Faria | Nueva York.

MARÍA LUZ CÁRDENAS