Exposición Individualdic 2023 - may 2024· Por Max Hernández-Calvo

Ishmael Randall – Weeks

Galería Germán Krüger Espantoso – ICPNA

La muestra “Metalizamos nuestras memorias”, curada por Miguel López, abarca veinte años de trabajo de Ishmael Randall-Weeks, específicamente los años que lleva viviendo en Perú luego de su larga estancia en EE. UU., donde estudió la escuela secundaria y la universidad. El gran número de obras reunidas en la exposición permite reconocer las grandes preocupaciones temáticas del artista, como la arquitectura, la construcción, la herencia cultural precolombina, los procesos extractivos y las tradiciones de la escultura modernista, así como la manera en que la elección de materiales y objetos que reelabora en su trabajo constituye no solo un recurso escultórico, sino un medio para abordar complejos procesos sociales.

Exposición Individual: Ishmael Randall – Weeks  — imagen 1
Ishamel Randall-Weeks. Balances/tensiones, 2005-2006. Triciclo, fierro, cables y piedras del río Vilcanota. 227 x 436 x 293 cm (89 3/8 x 171 21/32 x 115 13/64 pulgadas). Foto: Juan Pablo Murrugara. Cortesía: Ishmael Randall-Weeks Studio.

El triciclo de carga es un ejemplo emblemático de esto. En la muestra hay tres instancias en las que aparece. En Balances/tensiones (2005-2006) ha sido alterado y se le han incorporado tres estructuras a modo de grúas de las que cuelgan piedras de río, que están sujetas por fierros de construcción que las envuelven a modo de cuerdas. Tomadas del río Vilcanota, las piedras nos remiten al mundo andino y precolombino (el río pasa por el Valle Sagrado de los Incas, a pocos kilómetros de Machu Picchu). Pero también al desplazamiento –implícito en su traslado–, idea que el triciclo refuerza, para además aludir a la precariedad, dado que es una herramienta empleada en el comercio ambulatorio al que se dedican muchos migrantes que vienen del Ande a la capital. Nómade (2007) es un triciclo transformado en una suerte de casa rodante hecha de latas de aceite recicladas; completa con lavatorio, cocina y zona de descanso interior. Por fuera, la estructura plateada de la pieza (que muestra la cara interna de las latas) hace un guiño a las emblemáticas casas rodantes metálicas “Airstream” de los años 1930, mientras que por dentro (donde vemos la marca del aceite impresa en la cara externa de las latas) se delata el origen reciclado y “low cost” de este vehículo (algo que el óxido también evidencia), conjugando así las anticipaciones futuristas del diseño industrial de la primera mitad de siglo XX, las utopías de la movilidad, la pobreza y la falta de vivienda. El video Aplanadora (2010) muestra una aplanadora pasando por encima de un viejo triciclo, destrozándolo. Se evoca así el choque entre una idea de progreso –cuyo emblema es la maquinaria pesada– y los sectores más vulnerables de la sociedad, que se ven arrojados a una economía de subsistencia.

Este tipo de fricciones es un tema recurrente en la obra de Randall-Weeks. Pupitre (todas las tierras) (2021) es un ejemplo notable de ello. Se trata de una carpeta de colegio, desarmada como si de un mueble de IKEA se tratase y montada sobre la pared. La carpeta está hecha de arcillas procedentes de diversas regiones del Perú, y lleva inscrita las proporciones y los tipos de tierras que forman cada parte. Más que fusionarse, estas tierras se amalgaman, preservando sus rasgos específicos (color, textura), por lo que podemos diferenciar las arcillas combinadas. Mediante este proceso material, el artista desliza una crítica sobre los riesgos de homogeneización cultural que conlleva la educación en el país, idea abonada por la referencia nominalmente implícita a la novela Todas las sangres de José María Arguedas, que narra las problemáticas de los procesos de modernización de un país multiétnico y pluricultural como Perú.

Mercado (2008), hecha de jabas recubiertas de espejo, contrapone un objeto cotidiano como son las rudimentarias cajas de madera, hechas a mano, y usadas para vender fruta en los mercados, con un material industrial. De hecho, la obra emplaza una asociación con los desarrollos del arte minimalista, pues estando forradas de espejos, estas cajas traen a la mente una obra como Mirrored Cubes (Cubos de espejo, 1965) de Robert Morris. Pero frente a los perfectos y ordenados cubos de Morris, las jabas desiguales de Randall-Weeks están amontonadas, por lo que producen un reflejo casi psicodélico sobre las paredes, rompiendo completamente con las apuestas estéticas del minimalismo.

Otro aspecto del trabajo de Randall-Weeks que la muestra resalta es el tallado como una técnica simbólicamente cargada. Además de las piezas en las que talla ladrillos, como Wall (Muro, 2012) –donde el ladrillo alude a la construcción y su auge–, están los libros tallados. En cuanto a un proceso de extracción, la talla apunta a la economía extractivista del país. Ibeam (Viga, 2023) (la primera versión es de 2013) toma la forma de una viga de construcción, pero formada por libros. Por un lado, los títulos resultan visibles: “Historia de la corrupción en el Perú”, “Legislación peruana sobre drogas”, “La justicia de paz en el Perú”, “Una propuesta para la reforma del Estado peruano”, “Extractivismos”, “Geografía económica del Perú”, entre otros que centran su atención en las problemáticas del país. Por el otro lado los libros han sido tallados, y, debido a las diferencias entre sus tapas y el tono del papel, se genera una suerte de estratigrafía que recuerda a un perfil geológico. Convergen así la construcción (la viga), el discurso de las problemáticas locales (los libros), el extractivismo (el proceso de tallado) y la geografía (la forma de acantilado que surge).

Más allá de identificar las líneas de preocupación temática que atraviesan el trabajo de Ishmael Randall-Weeks, y que responden a su recorrido vital, el trayecto que propone la muestra de estas dos décadas de trabajo permite reconocer la gran sofisticación formal y técnica del artista que hace posible que articule críticamente lugares, culturas e incluso tiempos distintos.

MAX HERNÁNDEZ CALVO

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