Para quien no conoce mínimamente las religiones de matriz africana (o para aquellos, sencillamente, prejuiciados), la entidad Exu se compara, con frecuencia, con alguna especie de fuerza maligna o demoníaca. Un ejemplo reciente de esto fueron los ataques dirigidos contra líderes negros por parte de fundamentalistas religiosos, con ocasión de la victoria, en el carnaval del 2022, de la escuela de samba Grande Rio, que presentó una samba temática de exaltación a Exu. Los estudiosos de la cultura yoruba lidian frecuentemente con esas interpretaciones equivocadas, no solo con la figura de Exu, sino con las religiones africanas en general, lo que demuestra cómo siguen siendo dominantes las narrativas eurocéntricas, insertas en la manera de percibir cualesquiera manifestaciones culturales que no sean hegemónicas.

Pues es justamente en el panteón de los orixás (divinidades afrobrasileñas) yorubanos en donde Gustavo Nazareno encuentra inspiración para su búsqueda artística, centrada especialmente en Exu. Joven artista autodidacta, nacido en Minas Gerais y radicado en São Paulo desde el 2018, Nazareno viene desarrollando una técnica excelente en dibujo y pintura para iluminar elementos de las cosmovisiones africanas, en diálogo con el contexto actual. El artista agrega sus propias fábulas a las narrativas tradicionales, la escritura, ya sea en prosa o en poesía, y de gran importancia para él, pero no es este el único lenguaje utilizado en el proceso de creación de sus obras. Varios otros haceres están involucrados en el desarrollo de los trabajos, desde el dibujo y la confección de ropas hasta una atención especial enfocada en el estudio de la anatomía humana.
Su exposición individual “Bará”, en el Museu Afro Brasil Emanoel Araújo, es el resultado de un período de producción de imágenes que el artista define como ofrendas. Se organiza como el relato gradual de una fiesta en la que el espectador es convidado a tomar parte, siguiendo los acontencimientos a lo largo del día. Como describe el curador Deri Andrade, “Bará es la divinidad que se expresa en el cuerpo, en el movimiento y en la danza”. Aquí Exu está al mando, y es a él a quien se pide permiso para entrar, ya que es el “orixá” que establece la unión entre los mundos de los vivos y los muertos. Es Exu quien guarda la entrada entre los dos planos, estableciendo la comunicación entre lo terreno y lo metafísico.

El recorrido de la muestra se revela casi como en espiral, culminando en la serie Bará (2019-2023), un gran panel central constituido por dibujos al carboncillo. Sobre un fondo enchapado en blanco, varios cuerpos se mueven en una danza de gestos enfáticos que denotan celebración. Las salas expositivas que desembocan en ese núcleo alternan paisajes y personajes, algunos de los cuales están trabajados en configuraciones muy peculiares y bastante diferentes a las representaciones usuales de la umbanda y del candomblé. No falta espacio para homenajear personalidades negras importantes de la historia y de la cultura, como Mestre –Maestro– Didi, Heitor dos Prazeres y María Auxiliadora. El mismo Emanoel Araújo, cuyo nombre fue añadido al museo después de su fallecimiento en el 2022, está retratado como un negro viejo [Emanoel Araújo como Preto Velho (Emanoel Araújo como Negro Viejo), 2023].
Tanto en los dibujos al carbón como en las pinturas al óleo, Gustavo Nazareno demuestra su dominio de las técnicas. Sus carbones tienen la cualidad de ser extremadamente luminosos, con una factura que llega a engañar al ojo, aproximándose al lenguaje de la fotografía de moda, cuando los motivos son humanos o entidades, y del grabado cuando enfoca plantas o animales. El encuadre está centralizado y en “close”, dejando fuera todo lo que no es imprescindible. Aunque sean obras elaboradas en detalle, las composiciones son “limpias”, eliminando cualquier elemento cuya presencia no tenga un por qué.

El tratamiento dispensado a las pinturas al óleo es igualmente minucioso. Volúmenes, sombras y luces están cuidadosamente construidos en composiciones de gran impacto visual, aunque la paleta se reduzca a pocos colores. Como norma, las composiciones se restringen a los elementos esenciales para la narrativa, en primer plano, en cuanto el fondo está dividido en cielo y piso de una atmósfera desértica, en los paisajes o en escenarios de estética teatral, como en O truque das visões III (El ardid de las visiones III, 2023) o Entrada de Oxóssi em Esmeralda (Entrada de Oxossi en Esmeralda, 2022).
Tal vez este mundo sea el reflejo o el contrapunto de otro. Un mundo en el que viven los seres de Nazareno no es el mismo en el que estamos nosotros; al contrario, es un plano en el que probablemente solo conseguiremos adentrarnos en el caso de que sigamos el ritual tradicional, pidiéndole a Exu que nos conceda el paso.
*Foto: Anna Carolina Bueno © Cortesía: Gustavo Nazareno Studio.
SYLVIA WERNECK

