Exposición Individualdic 2023 - may 2024· Por Katherine Chacón

Daniel Fiorda

Edge Zones

Un conjunto de veintiuna piezas del artista argentino Daniel Fiorda (Buenos Aires, 1963) se presentó del 6 de mayo al 3 de junio en los espacios de Edge Zones. La muestra fue la culminación del trabajo realizado por este creador durante su residencia artística de un año –obtenida por concurso en 2022– en las instalaciones del referido centro de arte contemporáneo.

En los últimos años, la práctica de Fiorda se ha centrado en la creación de piezas que emulan vestigios arqueológicos de la modernidad y la contemporaneidad. El artista utiliza desusados artefactos encontrados, que desarma y empotra en bloques o placas de cemento, para crear obras que semejan restos venidos al presente desde una hecatombe futura. Los recursos plásticos tributarios de la estética povera le sirven para subrayar las calidades ruinosas de sus creaciones, que aluden a la creciente obsolescencia tecnológica y a sus vinculaciones con las nuevas perspectivas existenciales.

Exposición Individual: Daniel Fiorda  — imagen 1
Daniel Fiorda. Finding #1 (Hallazgo #1), 2023. De la serie Typewriter (Máquina de escribir). Concreto y máquina de escribir. 61 x 61 x 5 cm (24 1/64 x 24 1/64 x 1 31/32 pulgadas). Foto: Katherine Chacón.

Los objetos que Fiorda recolecta para la elaboración de sus trabajos definen, de algún modo, un campo tecnológico-temporal dentro de nuestra cultura. Uno de ellos es la máquina de escribir, con la que el artista viene trabajando desde hace años y que se ha convertido en unos de sus sellos distintivos. En la exposición se incluyeron varias piezas de esta serie, Typewriter (Máquina de escribir), constituida por placas de cemento en las que se ha incrustado el teclado de una vieja máquina de escribir. El artista titula como Finding (Hallazgo) cada una de estas obras, articulando así el que estén elaboradas a partir de objetos encontrados y el que aparenten ser rastros arqueológicos hallados en un futuro distópico. La máquina de escribir también forma parte de piezas como Tinta con sangre, una pequeña placa que contiene uno de los ya casi olvidados carretes de tinta bicolor, roja y negra, usados en mecanografía, o como el ensamblaje de bulto In search of a lost time # 3 (En busca del tiempo perdido # 3), donde el artefacto forma parte del basamento de un segmento arquitectónico de concreto.

Obviamente, el cemento es un elemento fundamental en la gramática de Fiorda. Siendo un material que define la arquitectura de los siglos XX y XXI, época en la que se ha situado como el más utilizado en la industria de la construcción, su uso creativo abre las puertas a un sinnúmero de relaciones y connotaciones. Además, sus cualidades plásticas y estéticas no solo permiten el enriquecimiento textural de las piezas, y sus inconfundibles acabados, sino la posibilidad de realizar incrustaciones, marcas, encofrados o moldeados, trabajar con salpicaduras de diluciones, etc. Asimismo, su durabilidad ha llevado al artista a experimentar con las calidades aleatorias que las condiciones exteriores puedan dejar en algunas de sus piezas. De este modo, el tiempo incursiona en la obra no solo dejando una huella que da cuenta del desgaste, sino permitiendo que algo de la realidad de lo vestigial forme parte del vestigio creado. Es el caso de In search of a lost time # 4 (En busca del tiempo perdido # 4), conformada por fragmentos arquitectónicos encontrados que el artista ensambló en precario equilibrio.

Paintings with concrete (Pinturas en concreto) es el título de una serie de trabajos en los que el cemento es el protagonista. En uno de ellos, Fiorda enmarcó un altorrelieve de segmentos cúbicos interconectados; en USB & # 1, utilizó como molde uno de los plásticos donde los fabricantes insertan los cables para su venta, creando un bajorrelieve en el que se distingue claramente la forma de este ubicuo adminículo.

Otros objetos utilizados por el artista también caracterizan tecnológicamente una época: teléfonos de décadas pasadas –con cable, inalámbricos y celulares–, discos de acetato, o piezas electrónicas. Es justamente en su más reciente serie, A-i artificial intelligence (Inteligencia Artificial A-i), en la que Fiorda echa mano de los pequeños accesorios de la nanotecnología. En la instalación que abre la exposición, A-i artificial intelligence (Inteligencia Artificial A-i), City’s (Ciudades), forma una cuadrícula con 42 pequeñas placas de concreto en la que se insertan estas diminutas piezas. El título nos revela sus similitudes con un registro cartográfico, pero al mismo tiempo abre la reflexión sobre la impronta que la inteligencia artificial puede llegar a tener en nuestros paisajes físicos y mentales.

De formación autodidacta, la trayectoria de Fiorda se ha desarrollado mayormente en los Estados Unidos, donde ha realizado numerosas exposiciones. Ha recibido varios reconocimientos, entre los que destacan el haber sido seleccionado, en 2002, por The City of Orlando Public Art Program (Programa de arte público de la ciudad de Orlando) en Florida para la exhibición urbana de dos de sus piezas por un año, y uno de los galardones otorgados en el 7th Annual Washburn University Sculpture Competition (Topeka, Kansas, 2003). Sus obras forman parte de las colecciones de The Highland Museum of the Arts en Sebring (Florida) y del Museum of Latin American Art (MOLAA) en Los Ángeles (California).

KATHERINE CHACÓN

Daniel Fiorda, por Katherine Chacón | artnexus