Exposición Individualdic 2023 - may 2024· Por Nelly Peñaranda

Aurora Lario

El Museo

El trabajo alrededor del cuerpo ha sido una constante de interés para la producción artística de la española radicada en Colombia Aurora Lario, quien exhibió su obra más reciente en la galería El Museo, de Bogotá. Pero no es solo del cuerpo humano en sí mismo, sino en su relación con otros seres vivos y orgánicos que también se transforman con el paso del tiempo.

El postulado básico de la biología que estima los estadios del ser en nacimiento, crecimiento y muerte, se lee en su obra como constante, lo que se ha visto en otras series como Láudano, Gineceo y, Equipaje animal. Flores, perros y humanos se fusionan en un solo lenguaje a través de símbolos referidos al tiempo, a la vida, a la conciencia y a la relación entre especies, como en esta reciente muestra.

Exposición Individual: Aurora Lario — imagen 1
Aurora Lario. Paisaje animal III, 2022. Acrílico y collage sobre lienzo. 137 x 167 cm (53 15/16 x 65 ¾ pulgadas). Cortesía: El Museo.

El uso del color también ha sido distintivo de sus series. Como el caso de Gineceo, en la que los tonos rojos sugieren la fuerza de la naturaleza y propenden a la exaltación de las formas. Hay, también, una alusión a lo sensual, lo exuberante y lo fértil; en últimas, a esos aspectos que señalan la explosión de lo vital.

En series anteriores fue recurrente el uso de colores primarios, en contornos de las figuras, lo mismo que los entornos, lo que dejaba a los cuerpos como protagonistas, en un lugar indefinido. Pero en Paisaje animal, es la primera vez que el entorno de la naturaleza cobra un valor a la vez contextual y determinante en la obra de Lario.

Hay que tener en cuenta que, como ella misma ha dicho, esos espacios son de una naturaleza fantástica, que evoca cuadros renacentistas holandeses de los siglos XV y XVI, en los que perros dorados aparecen saltando, al parecer, con regocijo. Es interesante que la manera como pinta estos paisajes sugiere la apropiación e interpretación de episodios de obras del arte europeo en periodos como el Renacimiento y el Barroco. Paisajes que se presentan en un lugar que rodea, pero no domina. Se vuelven entorno y contexto, pero no “sujetos” de contemplación. Por eso, son escenarios que funcionan para los protagonistas de sus obras recientes: los perros.

Los canes ya habían aparecido en la serie Fauna, en el año 97, pero esta vez transmiten emoción y alegría, quizá por su libertad, o por el reconocimiento del que gozan como figuras centrales y no, como en otros casos de la historia del arte, en los que han fungido como acompañantes, accesorios o complementos.

“Los perros, en los últimos años, han tenido una presencia absoluta en nuestras vidas, en muchas personas, en muchas familias. Yo quería retomar el paisaje. No había vuelto a hacerlo de una manera lo suficientemente intensa para un trabajo. Y decidí retomar al paisaje e introducir al perro”, expresa Lario. Estos perros dorados los pinta con pigmentos que luego despega para ubicarlos en escenarios naturales, creando un collage. Así, los animales quedan superpuestos, algunos resquebrajados en la transición entre la superficie original y el cuadro final.

Este resquebrajamiento, dejado a propósito, es, también, un señalamiento de la crudeza de la vida y remite a una no idealización de la naturaleza, a que lo perfecto no es algo natural, sino tan solo una idea, lo que no significa la ausencia de belleza por la imperfección; al contrario.

Quizá, las “cicatrices” de los perros nos remiten a las marcas que va dejando la vida y posibilitan la belleza. En todo caso, es algo que contribuye a aumentar esa cierta sensación de misterio que producen los cuadros.

Enigmas que se insertan en la mayoría de las obras de Aurora Lario, que poseen la cualidad de que no pueden ser leídas por completo a primera vista. Esto porque las figuras que componen sus propuestas (incluso su obra escultórica) no son solo ellas en sí mismas, sino que funcionan también simbólicamente, lo que, de alguna manera, remite a aspectos que probablemente habitan el inconsciente.

Cuando Lario muestra la naturaleza, la exuberancia (o la religión, en algunos casos), está hablando de temas arraigados en el alma y el inconsciente humano, y allí es donde tienen su mayor efecto. Porque esa naturaleza, esos perros, no solo son representaciones de unos seres imaginados por ella (o por quienes ven la obra), sino que pueden ser entendidos como la aparición de esas fuerzas de lo natural y animal que habitan en su inconsciente y en el de quienes vemos su propuesta.

Así, es posible una triple lectura: la de la obra en sí misma (la técnica, las formas, lo que hay de historia del arte en ellas); lo que representan en nuestro aspecto consciente (el recuerdo de un perro, la remembranza de un paisaje, la alusión a una época), y, una que mueve lo que todos tenemos en ese lugar que llamamos inconsciente, que nunca se puede asir, pero al que se puede acceder por instantes a través de obras como las de Aurora Lario.

NELLY PEÑARANDA