La ciudad de Barcelona celebra la fascinante actualidad del legado de María Teresa Hincapié (Armenia, 1954 - Bogotá, Colombia, 2008), con una muestra que busca insuflar vida al trabajo de esta pionera latinoamericana de la performance, desde la dimensión poética que distingue su trabajo y desde las sutilezas que rescata de lo cotidiano, accionando lo más íntimo que la artista pudo compartir en vida, como fue la conciencia de su ser, así como la presencia y la gestualidad de su cuerpo en un tiempo distendido, propio.
La labor de relectura y el análisis de los archivos de Hincapié marcarán la pauta para este y los infinitos proyectos y relecturas de su trabajo en lo sucesivo.

El reto que asume la muestra “María Teresa Hincapié. Si este fuera un principio de infinito”, es el de musealizar la performance de una artista físicamente ausente, manteniéndose fiel a los lineamientos de su práctica, haciendo del mundo su hogar, mezcla indisoluble entre vida y creación.
Se consigue reunir una amplia selección de fotos, videos, diapositivas, y un robusto grupo de material de archivo acusiosamente estudiado por el equipo curatorial.

“María Teresa Hincapié. Si este fuera un principio de infinito” ha sido co-curada por Claudia Segura Campins, conservadora del Museo de Arte Contemporáno de Barcelona, y por Emiliano Valdés, conservador jefe del Museo de Arte Moderno de Medellín, quienes, junto con su equipo de colaboradores, llevaron a cabo un exhaustivo trabajo de investigación, con el fin de adaptar y hacer respirar a María Teresa Hincapié dentro de las salas del museo.
Se trata de la inmersión y proyección de su archivo, que incluye las voces y los cuerpos de cuatro artistas invitados, íntimamente afines a María Teresa: José Alejandro Restrepo, Coco Fusco, María José Arjona y Mapa Teatro, quienes dialogan con su rompedora práctica.

María Teresa Hincapié se preocupa especialmente por las consecuencias de la producción “infinita” de objetos de consumo, de la inmediatez y la corrosión que esta produce a todo nivel, pero también propone mostrarnos un camino ritual, más pausado y más consciente, como discurso “combativo”.
La muestra no es cronológica, aun cuando abarca toda su trayectoria, esbozando las líneas, los intereses y ámbitos de trabajo de María Teresa, conforme a siete capítulos o ámbitos.
La práctica de María Teresa Hincapié “desborda” los circuitos de arte contemporáneo, como afirma Claudia Segura. Partiendo de su formación teatral, busca trascender el medio.
La pieza Preámbulo define dicho desbordamiento hacia las artes visuales. Una de las obras “bisagra” entre su experiencia en el teatro y su práctica en las artes visuales.
Así mismo, “Si este fuera un principio de infinito”, que da título a la muestra –su primer performance en sentido no estricto, la primera experimentación del lado de las artes visuales desde su experiencia en el teatro–, se imbrica con otras acciones y propone sus primeros performances de larga duración, como, por ejemplo, Una cosa es una cosa (1990), en el que invierte ocho horas seguidas a lo largo de varios días interactuando con objetos domésticos. Obtiene, así, su primer reconocimiento, al exhibir su propia vida con el halo de lo ritual. Pese a las caracteristicas inéditas de su propuesta, Hincapié gana el primer premio del XXXIII Salón Nacional de Artistas (Colombia).

En 1996 vuelve a ganar este galardón con el performance Divina proporción, vídeo monocanal a color, acompañado de diferentes fotografías en las que vemos detalles de la artista desplazándose lentamente, durante días, cuidando del tímido brote de césped que se hacía paso entre las rendijas de la habitación.
En el registro de la performance Divina proporción (1996/2022) de María Teresa Hincapié, podemos ver un detalle que claramente recuerda a Performance Still (1985-1995) de la libanesa Mona Hatoum, performance de una hora de duración, en el que la propia artista transita por las calles de Brixton, en Londres. Uno de sus stills (un pie seguido por otro, atados ambos a botas militares) fue inmortalizado en blanco y negro y ha servido de inspiración a diferentes artistas contemporáneas.
En 1995, Hacia lo sagrado lleva a María Teresa a deambular, durante tres semanas, 550 km desde Bogotá hasta San Agustín, atravesando zonas en conflicto armado y subsistiendo como asceta, definiendo de alguna manera el peregrinar que caracterizó su carrera artística. Como un patrón distendido de existencia, María Teresa traza sobre el camino sus reflexiones éticas, físicas y políticas. Su apreciación sobre el caracter cíclico femenino es patente en Soy una mujer que ya no es una mujer. Por su parte, Pies que lamen da cuenta de la toma de consciencia de sus lentos pasos, inspirada en la técnica japonesa del teatro Noh. María Teresa se vincula a la Tierra, como un todo, con su propuesta Esta tierra es mi cuerpo.
A finales de la década de los noventa, la artista constituye la Aldea-Escuela, un remoto asentamiento en la Sierra Nevada de Santa Marta, que se transformará en residencia de artistas hasta su muerte, y donde continúa viviendo Santiago Zuluaga Hincapié, su hijo.

Maravillosos conjuntos fotográficos documentan el registro de sus performances en la exposición, tales como Punto de fuga (1989/2022); Sueños de flor (Que me besé con los besos de tu boca) (2000/2022); Ondina (versión dancística) (1986/2022); Parquedades: escenas de parque para una actriz, vídeo y música. Video-performance. Registro de un ensayo, de José Alejandro Restrepo (1987); Vitrina (1989/2020), adquirida por la Fundación MACBA; así como el registro fotográfico de Impregnaciones (1992-2020), entre muchos otros registros. Destaca la reconstrucción de El espacio se mueve despacio (2005/2022), presentada en la Bienal de Venecia, 2005.
Resulta privilegiada la colaboración del hijo de María Teresa, Santiago Zuluaga Hincapié. El proyecto colaborativo se inicia en Medellín y reúne a dichos artistas, íntimamente vinculados a María Teresa, quienes crearán piezas inspiradas en ella.
Encontramos pues a Alejandro Restrepo, colaborador en vida, presentando Intempestivas (con una ternura despiadada), 1993-1994/2022, videoinstalación de veinticinco canales a color y fotografías cromogénicas sobre papel.
María José Arjona, presenta En silencio pero juntos (2021-2022), obra coproducida por el MACBA y el MAMM, performance de larga duración, en el que un grupo de artistas audicionados en “El Graner” articula sutiles acciones emanadas de Hincapié: desde caminar y respirar, hasta coreografías que conforman “lo colectivo”, se desarrollan a lo largo de toda la exposición.

La muestra incluye la espectacular escultura sonora Hacer Hincapié (2022), que presenta el laboratorio de artistas colombianos Mapa Teatro. Una estructura suspendida del techo, con el símbolo matemático del infinito, proyecta un camino luminoso sobre el suelo, que nos invita a recorrerlo mientras la voz de la artista guía al visitante desde doce circuitos de audio y veintitrés altavoces, tomando como base el archivo sonoro de la obra Algo es algo de María Teresa Hincapié (2005).
La exposición incluye también el video Tus ojos serán una vana palabra (2021) de la artista cubana Coco Fusco. Una emotiva banda sonora acompaña esta producción audiovisual, que refleja la sentida peregrinación y ofrenda floral sobre el agua del mar, que dedica Coco a su gran amiga, María Teresa Hincapié.
Así mismo, el pasado 19 de enero el artista portugues Carlos Bunga (1976) realizó una acción titulada Ombligo como aproximación poética a la obra de María Teresa Hincapié.
“María Teresa Hincapié. Si este fuera un principio de infinito”, homenaje póstumo y la primera monográfica tan completa de esta artista. La muestra cuenta con catálogo y con el apoyo de la Embajada de Colombia, que permite presentarla en el Museo de Arte Moderno de Medellín, del 16 de marzo al 12 de junio de 2022, y del 20 de octubre de 2022 al 26 de febrero de 2023, en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona.

