“Nos gustaría contestar algunas preguntas: colectivo marcelaygina 1997-2010” fue una muestra de un colectivo artístico mexicano conformado por dos mujeres, Marcela Quiroga y Georgina Arizpe; en esta exposición se reunieron registros y documentación de acciones realizadas durante la década de los noventa. Se trata de uno de los colectivos más relevantes de la escena contemporánea, con propuestas adelantadas, atrevidas, llenas de humor, sarcasmo y crítica social. Bajo la curaduría de Michele Fiedler, curadora puertorriqueña, que, en colaboración con las artistas y la directora del Museo Taiyana Pimentel, presentaron esta exposición del 21 de octubre del 2022 al 5 de febrero del 2023 en el Museo MARCO.

La revisión del archivo de estas artistas llevó a la curadora a cuestionarse sobre el contexto histórico que dio lugar a esta serie de eventos artísticos. Escribir sobre lo acontecido en la ciudad de Monterrey implicó un ejercicio de memoria de un poco más de tres décadas. En la ciudad, en estos años se estaba consolidando el CONARTE, Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, la novel colección del Museo MARCO; además, la conformación de una nueva serie de espacios alternativos como la Galería BF15. Los galeristas Pierre Raine y Jean Christophe Blumet quienes estaban al frente de esta galería aportaron nuevas ideas al panorama del arte contemporáneo. Además de intercambios y posibilidades diferentes para los artistas jóvenes locales, en particular, de tres colectivos: Tercerunquinto, marcelaygina y Los Lichis.
En esta muestra podremos conocer una extensa revisión del trabajo (performance, ready made e intervención) de uno de los colectivos femeninos más activos durante los años noventa. El periodo en el que se situó esta investigación fue desde 1997 hasta 2010, tiempo en que estas dos artistas cuestionaron los cánones impuestos a la mujer en la sociedad regiomontana, además de las desigualdades sociales y las dinámicas presentes en la frontera noreste de México, desde los territorios aledaños al estado de Texas (Estados Unidos). La colaboración entre Arizpe y Quiroga comenzó en 1997, cuando aún eran estudiantes de la Facultad de Artes Visuales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, dentro de una escena artística muy activa, en la que hubo acciones, procesos y múltiples intervenciones en el espacio público como eje central de interés.
La mayor parte del trabajo de marcelaygina fue realizado en campo, basándose en una mediación de los diferentes lenguajes audiovisuales como la imagen televisiva, el consumo popular de la imagen y el video. Su trayectoria como creadoras fue internacional, debido a que viajaron por Latinoamérica y Europa. El Museo de Arte Carrillo Gil, en Ciudad de México (2010), bajo la curaduría de Taiyana Pimentel, realizó una revisión de su trayectoria a través de la muestra titulada “Check Point” (Punto de control).
Los temas abordados en esta exposición tuvieron como eje central la crítica institucional y el sentido del humor, en un principio protagonizando performances registrados en fotografía y video, develando cuestionamientos sobre los roles femeninos para las mujeres de clase media. Sus personajes limítrofes entre lo legal y lo ilegal (sexoservidoras, vendedoras de droga o fayuqueras de mercancía ilegal), claramente marcando distancias posibles de los patrones patriarcales en términos sociales.
La exposición de marcelaygina nos planteó una serie de momentos importantes, en la búsqueda de la identidad femenina desde la perspectiva de dos jóvenes artistas interesadas en cuestionar el statu quo del arte en Monterrey, a partir de finales de la década de los noventa hasta principios del siglo XXI. La risa y el sentido del humor acompañan esta muestra; la museografía es dinámica y parte de un eje central: la integración de las acciones desde una perspectiva eficiente y sencilla que permite observar fotografías, videoinstalaciones, piezas escultóricas, entre otras formas de comunicación audiovisual.
La historiografía regional del noreste mexicano es árida, al igual que su clima, por lo cual es importante y altamente destacado el valioso esfuerzo de la curadora Michele Fiedler, el valor de la directora del Museo MARCO, Taiyana Pimentel, y el de las propias artistas, quienes trabajaron arduamente en reconstruir su archivo, dialogarlo y confrontarlo, para dejar una huella en la memoria reciente de la ciudad.
