Grandiosamente discreto. La aparente paradoja que puntúa el trabajo del artista José Resende, en sus cincuenta años de carrera, puede reafirmarse una vez más a partir de la exposición “Rotação e Translação” (Rotación y translación), recientemente en la cartelera de la galería Mul.ti.plo Espacio Arte, en Río de Janeiro. Las cuatro esculturas inéditas, hechas con diversos materiales, y cuyas formas dialogan con el espacio de la galería, revelan cómo el artista se empeña en la búsqueda permanente de experiencias estéticas auténticas, ya sea por medio de la materia, o de la relación de las formas con el mundo. Resende es grandioso porque su trabajo se registra en consonancia con el tiempo de la historia del arte; es discreto porque parece reposar con tranquilidad en la certeza de su incuestionable calidad.

Hechas en materias como latón, pinzas latonadas, cobre y cable de acero, las obras de la muestra carioca están divididas en dos secciones, acorde a sus características formales. En la primera parte están las obras mayores, que se desdoblan de ellas mismas, como en un experimento de multiplicación. Son cinco esculturas de pared (de cerca de 260 x 80 x 40 cm) y dos de piso (de aproximadamente 45 x 42 x 115 cm), elaboradas a partir de tubos de latón articulados con cable de acero. En la segunda parte de la exposición, en contrapunto, están seis esculturas menores (de cerca de 45 x 42 x 115 cm), que trabajan la idea de tensión y movimiento a partir de “hastes” y “molas” (resortes y pinzas). En ambos conjuntos surgen esculturas que dialogan espacialmente con el ambiente, con los cuerpos y miradas de los espectadores, y entre sí.
Las esculturas revelan en su estructura final el trabajo braceral del artista al imponerles los movimientos de rotación y translación. Al final, despiden cierta irreverencia (como en muchos otros trabajos del artista), recuerdan animales abstractos, como los “Bichos” de Lygia Clark; sin embargo, “a la Resende”, esto es, potenciados por las innúmeras tensiones que brotan de sus materiales y manipulaciones formales. El título, “Rotação e Translação” (Rotación y Translación), como explica el crítico y amigo de larga data Ronaldo Brito, se refiere a una frase del artista norteamericano Carl Andre. “En respuesta a la perplejidad ante sus piezas literales, el escultor minimalista insistía en que ellas tenían, sí, base: la tierra. José Resende puntualizaría –la tierra, en movimiento de rotación y translación”, escribe Ronaldo en el catálogo de la muestra.
Además de haber protagonizado exposiciones individuales en grandes ciudades de diversos países, Resende participó en muestras colectivas nacionales e internacionales de gran relevancia. Sus trabajos figuran en importantes colecciones públicas, como en el Museum of Modern Art (MoMA), en el Museu de Arte Moderna de São Paulo y en la Pinacoteca do Estado de São Paulo. Una mirada hacia la trayectoria del artista revela la coherencia con la que el artista moldeó el eje principal de su programa poético. Cursó arquitectura (e hizo un estadio con el reconocido Paulo Mendes da Rocha), y esto tal vez le haya dejado el lenguaje constructivista. La experiencia inicial de aprendizaje del dibujo con Wesley Duke Lee tal vez tenga incrementada la pizca atrevida que brota de sus formas. Otros acontecimientos del inicio de su carrera serán fundamentales, como la fundación, en 1966, de la irreverente y agitada Rex Gallery and Sons, en São Paulo, con los artistas Nelson Leirner, Wesley Duke Lee, Geraldo de Barros, Carlos Fajardo y Federico Nasse; y en 1970, la inauguración del Centro de Experimentación Artística Escuela Brasil, que valorizaba métodos distintos a los de la enseñanza tradicional en artes visuales.
ALESSANDRA SIMÕES
