Exposición Individualjun 2023 - nov 2023· Por Susana Benko

Jonathan Lara

SPAZIOZERO Galería

Han transcurrido cuatro y cinco años desde que el artista zuliano Jonathan Lara realizó dos interesantes muestras individuales, una en el Centro Cultural Chacao (2017) y otra en SPAZIO ZERO Galería (2018), ambos en Caracas. En este último espacio volvió a exponer entre septiembre y octubre de 2022, y, justamente por ello, podemos apreciar significativos replanteamientos y renovaciones en la realización y concepción de las obras que justifican el título de la exposición: “Jonathan Lara. Inconcreto. Del residuo a la exforma”.

La primera observación es cómo ha asumido e integrado los recursos técnicos antes conocidos –pintura, gráfica, collage– en función del eje conceptual dominante en su investigación y obra reciente.

Exposición Individual: Jonathan Lara — imagen 1
Jonathan Lara. Sin título, 2022. Ventana (antiguo Banco Industrial de Venezuela). Serigrafía so-bre papel Chiara 380 gr. 50 x 70 cm (19 11/16 x 27 9/16 pulgadas). Foto: Mercedes Vega.

La relación pintura y gráfica sigue siendo estrecha, al igual que el aprovechamiento de tramas “residuales” que componen sus variadas “geometrías” en pinturas-gráficas, como en sus videocollages. A ellos se suma el uso de la fotografía, que transfiere a la serigrafía sobre tela o papel. Los medios y soportes varían no solo según sus procedimientos, sino también de acuerdo a sus necesidades compositivas y comunicacionales. De allí que varias de sus estampaciones han sido “adaptadas” espacialmente como instalación. Prevalecen, asimismo, imágenes en alto contraste y la propensión al uso del negro –lo oscuro–, en consonancia con el tema predominante en esta exposición: el deterioro y abandono del gran complejo arquitectónico y urbanístico conocido como Parque Central. Este fue uno de los proyectos más ambiciosos y emblemáticos de la modernidad caraqueña, concebido por los arquitectos Henrique Siso Maury y Daniel Fernández-Shaw, cuya construcción se inició en 1970 y culminó en 1983. Parque Central fue pensado para múltiples usos: habitacional, recreativo, cultural, comercial y sede de diversos organismos públicos. Este complejo está conformado por dos rascacielos –los más altos de Suramérica– y ocho edificios residenciales. En uno de ellos, se encuentra el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, fundado por Sofía Ímber en 1973, cuyos espacios fueron adaptados para el funcionamiento del museo.

La obra de Lara se fundamenta en vistas fragmentadas –residuales, inconcretas, a modo de remembranzas formales– de Parque Central, luego de vivir en pandemia en el piso 27 del edificio Tacagua. La altura y el registro fotográfico de detalles y tramas constituyen parte del grafismo aplicado en las diversas impresiones. De allí, una primera instalación, que fue presentada para el XVI Premio Mendoza (Inconcreto desarmado) y reformulada para esta muestra en la galería. Su condición flexible tuvo otra presencia en el espacio de la sala, en sintonía con videos, pinturas y fotografías transferidas a serigrafías, que complementaban la lectura de la exposición. Señala Manuel Vázquez Ortega, curador de la muestra, que: “A partir de una aguda observación de la tectónica del edificio en deterioro, Lara plantea la reconstrucción de un hábitat que no le pertenece pero que le es inherente, recreando sus formas a través de líneas y texturas hasta elaborar un conjunto de imágenes concebidas desde la experimentalidad de su lenguaje gráfico. ‘Inconcreción’ que, opuesta al poder determinante de la modernización del otrora, se aproxima a las inestables expectativas de un oscuro tiempo presente, en el que las dificultades de construir un proyecto se expanden como sensación generalizada de una sociedad imposible”. La opacidad, justamente, da cuenta de “la oscura incidencia de lo cotidiano”, como lo ha descrito el artista.

Las vistas desde lo alto le permitieron no solo el registro del actual estado de deterioro de esta arquitectura, sino que, además, con ello, podría decirse, reformuló la concepción misma de su abstracción. Vuelo de reconocimiento (2022), por ejemplo, es el resultado de diversos registros en video y sonidos editados a modo de “collage móvil y sonoro”. Su solución formal procede, por un lado, a planteamientos abstractos geométricos; y por el otro, es resultado de una yuxtaposición y superposición dinámicas de imágenes que dan cuenta tanto de formas y tramas como de daños estructurales, “por filtraciones, oxidación y vandalismo”, que “ha convertido –en palabras del artista– este lugar histórico en una superestructura del colapso”.

La instalación Principios constructivos (2022) consta de once piezas verticales, realizadas con diversas mezclas de cemento (concreto) con pigmentos, acrílico, aserrín, madera, hierro, que, de alguna manera, metaforizan la idea del residuo. Residuo que en otro tiempo fue materia hecha forma, y que ahora es una ex-forma, una ruina de aquel concreto vuelto inconcreto. Prosigue Vásquez Ortega: “A partir de la ruina, del residuo, Lara restablece los límites del lugar, reconstruyendo un nuevo hábitat a partir de segmentos y alusiones espaciales que dan cuenta, visto en conjunto, de un ineludible fracaso histórico”. A ello suma las fotografías serigrafiadas como testimonio ineludible de varios locales en abandono: Ventana –antiguo Banco Industrial de Venezuela– (2022) y la vista de un detalle del Museo de los Niños en Ciencia y tecnología (2022), museo cerrado durante la pandemia y afortunadamente acondicionado y reabierto en estos Carnavales de 2023. A esto cabe agregar otras obras que aluden a texturas y cuadraturas urbanas, expresadas mediante diversos materiales y composiciones que hacen que un pensamiento abstracto adquiera su inserción en la contemporaneidad, dados sus connotaciones y sentido crítico, más allá de la reflexión puramente formal.

Jonathan Lara, por Susana Benko | artnexus