Carolina Caycedo

Carolina Caycedo. Agua pesada / Alma ‘Althaqil, 2023. Vista de la instalación de Sharjah 15: Thinking Historically in the Present (Sharjah 15: Pensar históricamente en el presente), 2023. Museo de Caligrafía de Sharjah, Sharjah, Emiratos Arabes Unidos. Vista de la instalación. Cortesía de la artista y Commonwealth & Council.

Monografíajun 2023 - nov 2023· Por Jaime Cerón

Carolina Caycedo

La mirada mutua

Un horizonte general de su trabajo tiene que ver con la reconstrucción de la memoria histórica y ambiental, apoyada por distintos grupos humanos, que le permite cuestionar todas las formas de violencia que se ejercen entre los distintos seres que pueblan el planeta, y, así, buscar caminos alternativos para generar formas de reparación.

El trabajo artístico de Carolina Caycedo incluye un amplio espectro de prácticas, así como una materialidad heterogénea. En sus obras recientes puede recurrir a enormes fotografías o grandes piezas de escultura, hasta instalaciones, performance, películas y libros, para revisar la manera en que establecemos relaciones entre nosotros mismos, con otros seres vivos o con el planeta que habitamos. Por eso, en su obra, desde sus inicios a fines del siglo XX, ha sido determinante el trabajo con comunidades. Un horizonte general de su trabajo tiene que ver con la reconstrucción de la memoria histórica y ambiental, apoyada por distintos grupos humanos, que le permite cuestionar todas las formas de violencia que se ejercen entre los distintos seres que pueblan el planeta, y, así, buscar caminos alternativos para generar formas de reparación. En ese sentido, en su obra ha cobrado mucha importancia poder conectarse con los saberes que permiten cuestionar que el agua y la tierra sean privatizados desde ejercicios de poder colonial, para lograr llegar a pensar que exista una justicia ambiental, que actúe de manera horizontal y que cobije a todos los grupos sociales en general.

Sus primeros proyectos artísticos los realizó en Bogotá a finales de los años noventa, y, en general, consistieron en intervenciones urbanas de carácter participativo, como el Museo de la Calle y A toda mecha, que presentaban serios desafíos para la lógica cultural del campo del arte colombiano de ese entonces, dado que cruzaban barreras simbólicas, políticas y sociales sobre las que se guardaba silencio. Fue en parte por la dificultad que generaba la recepción de su trabajo en el medio local que consideró trabajar desde otros contextos, y fue así como emigró inicialmente a Londres, luego a San Juan de Puerto Rico, y finalmente se radicó en Los Ángeles. En esta ciudad ha permanecido por un largo tiempo, en parte para completar sus estudios, pero también por encontrar en esa ciudad una serie de oportunidades que le podían aportar nuevos campos de acción a su trabajo. A lo largo del siglo XXI, su obra ha ido encontrando los acentos que han sido el eje de su trabajo más reconocido, que en definitiva fueron conduciéndola hacia las epistemologías indígenas que terminaron llevándola de vuelta a Colombia, para realizar trabajo de campo con comunidades indígenas y campesinas, cuyos conocimientos ambientales y políticos le han resultado sorprendentes y le han permitido comprender la manera de situar su trabajo en el horizonte de sentido de la justicia ambiental, que la ha encaminado a entender el modo en que todos los cuerpos de agua del planeta están conectados.

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Carolina Caycedo, por Jaime Cerón | artnexus