Breyner Huertas fue una personalidad artística muy particular, inteligente y oportuna. Deseaba militar en distintos frentes. Como artista creativo, curador, crítico de arte, gestor cultural, autor y editor de libros, revistas, además de director de arte en teatro y cine. Nació y murió en Cali.
Estudió en la Facultad de Artes Integradas en la Universidad del Valle, se graduó en Comunicación Social y Periodismo. Asimismo, entró a estudiar en la Facultad de Artes Visuales del Instituto Departamental de Bellas Artes, en donde lo conocí en mis cursos de Historia del Arte, tanto universal como latinoamericano y colombiano. Además, en las cátedras de estética y crítica. Fue un alumno brillante, interesado, suspicaz y atento. De ese encuentro se fraguaron una estrecha amistad, una complicidad y un intercambio de saberes.
Como artista creativo participó en veintidós muestras colectivas desde el 2013, entre ellas, Imagen Regional del Banco de la República, Fundación Alzate Avendaño, Museo La Tertulia, Espacio Odeón, La Sucursal, las galerías Valenzuela, Nueveochenta y Casas Riegner, así como en Arte Cámara, en la Feria ARTBO, en el 2016, y en la Sala de Proyectos de la Universidad de los Andes, en el 2018. Celebró cinco exposiciones en solitario; para una de ellas, presentada en el Museo La Tertulia de Cali y titulada “Sin novedad en la noche”, escribí el texto curatorial y me ocupé igualmente de la selección de las obras.
En Lugar a Dudas fue el encargado de las comunicaciones del 2014 al 2019, responsabilizándose no solo de difundir las actividades, sino de los registros fotográficos y de entrevistar a los artistas invitados. Fue jurado para la Secretaría de Cultura en Cali y para el Ministerio de Cultura e Ideartes, en Bogotá. En el 2012 lo recomendé a Celia de Birbragher para que fuera colaborador de la revista ArtNexus - Arte en Colombia. Allí publicó crónicas de exposiciones que se realizaban en el suroccidente colombiano, donde reveló su faceta crítica, analítica y certera.
Publicó tres libros de su autoría. Una recopilación de cuentos cortos de Hermes Acosta (Tiempo universal coordinado. Bienvenidos a la redundancia). Y dos sobre artistas de su generación: Diego Hernández (Las nubes de Colombia), y uno del trío de Álex Rodríguez, José Olano y Juan Sebastián Peláez (Un libro, un pocillo y una piña), ambos patrocinados y publicados con una beca de estímulo del Ministerio de Cultura.
Desde el 2015 realizó ocho curadurías, unas temáticas y otras presentando individualmente la obra de artistas como Miguel Escobar, Sonia Yépez, Diana Buitrón, Nicolás Consuegra y Felipe Barreiro. Publicó del 2012 al 2015 “Letra Pequeña”, un impreso en forma de revista en miniatura, de distribución masiva y gratuita. Al mismo tiempo sostuvo una columna de crítica y artículos de arte en la web del 2012 al 2016. También escribió textos curatoriales para artistas como Jorge Acero, Alberto Lezaca, Leonardo Herrera, Adrián Gaitán y Víctor José González Ortiz, este último de Puerto Rico.
Se benefició de residencias en Marsella; en esa ocasión, visitó París, Río de Janeiro y San Juan de Puerto Rico. Viajó por su cuenta a Boston y Nueva York. Trabajó en talleres y curadurías con temas propuestos, que incluyeron la participación de artistas como Nadia Granados La Fulminante, Carlos Duque, Irene Fuga, Jim Stoten, Raily Yance, Samuel Bohórquez, Leonardo Herrera y Jorge Acero. En su faceta como director artístico participó en el cortometraje de Ricardo Cruz Soy un asesino y en obras dirigidas por Douglas Salomón como Recordando a Bosé, A lo bien y Post Scriptum, sobre la pintura y correspondencia de Vincent Van Gogh.
En toda la producción y participación en el campo artístico, Breyner Huertas supo articular su espíritu crítico, inconforme y siempre contemporáneo. Su obra visual experimentó con el dibujo, la fotografía, el objeto y la instalación, no solo cuestionando las definiciones, sino provocando juegos lingüísticos y visuales capaces de atraer al espectador, y al mismo tiempo aspirando a ampliar su sistema de juicio y conducirlo por una particular poética.
Sorprendieron su repentina enfermedad y su prematura muerte. Al visitar su féretro recordé el conmovedor poema de Oscar Wilde “La tumba de Keats”, que en uno de sus apartes reza: “Arrebatado a la vida cuando la vida y el amor eran nuevos”.
MIGUEL GONZÁLEZ

