En torno a la muestra Raúl Lozza: pinturas y arte concreto 1945-1955 se ha generado una serie de actividades, entre conferencias y encuentros, que ha permitido revalorizar las obras de este creador argentino.
Raúl Lozza (1911) es una de las figuras más controvertidas de la actividad artística de nuestro medio. Desde 1929 ha participado en el quehacer cultural, alcanzando no pocas veces un papel protagónico. Pintor, publicista, ensayista, conferenciante, militante gremial y defensor de los derechos humanos, ha pasado en su recorrido plástico desde sus inicios en el realismo socialista a propuestas diferentes del arte abstracto, como el concreto y el perceptismo. Es de recordar su participación en 1945 en la creación de la Asociación de Arte-Concreto-invención junto a Tomás Maldonado, Manuel Espinosa, Enio lommi y Alfredo Hlito. Con ellos firma al año siguiente el Manifiesto Inversionista, posteriormente es el creador de Perceptismo y de una revista de igual nombre.
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De los artistas que integraron esos grupos iniciales de vanguardia, Raúl Lozza fue uno de los más consecuentes. Desarrolló teóricamente y en la práctica sus planteos racionalistas, que intentan superar el carácter subjetivo de la representación ilusionista en sus más diversas variantes, desde el realismo socialista al surrealismo poético.
Si bien establece una relación entre el arte y la ciencia al igual que los diferentes movimientos europeos como De Stijl, la Bauhaus o el purismo francés y las vanguardias rusas, se diferencia en que elimina la intuición y lo subjetivo, por ello descarta la creación y habla de la invención. Los antecedentes se encuentran en 1944 con la Revista Arturo, y los posteriores y contemporáneos Movimiento Madi y el Manifiesto Blanco de Lucio Fontana.
La originalidad de estas propuestas teóricas y prácticas lleva a Raúl Lozza, y a otros artistas como, por ejemplo, Arden Quin, a realizar trabajos en contornos recortados que eliminan el marco ventana. En esta muestra existe un buen ejemplo en Pintura abstracta No. 91, 1946, óleo sobre madera. Es de recordar que este tipo de propuesta la harán famosa los americanos en la década del sesenta con el nombre de “shaped canvas”.
La importancia de esta muestra radica en que además de revalorizar a uno de los protagonistas de las vanguardias de los cuarenta, las obras superan el marco histórico y conservan frescura y vitalidad.
ALBERTO COLLAZO
