Exposición Individualabr 1994 - jun 1994· Por Susana Benko

Paolo Gasparini

Sala Mendoza

Caracas fue centro de uno de los eventos más importantes durante el mes de noviembre de 1993: el Encuentro de fotografía latinoamericana. En ese mes no sólo se realizó el encuentro de fotógrafos, críticos e historiadores de la fotografía de diferentes partes del mundo, sino que también hubo un acuerdo entre museos y galerías de la ciudad en exponer fotografías de maestros y jóvenes latinoamericanos. Una de las muestras individuales más destacadas fue la del venezolano Paolo Gasparini, Premio Nacional de Fotografía 1993, titulada La pasión sacrificada.

En los años setenta, Gasparini recorrió toda la América Latina con la idea de fotografiarla y despertar, mediante ese registro, una conciencia social en el espectador. El resultado fue el libro Para verte mejor América Latina que representa, según la investigadora Mariana Figarella (catálogo del Museo de Bellas Artes de Caracas, 1989), el momento de su madurez como fotógrafo. Hoy, veinte años después, Gasparini refotografía América Latina, vista con otros ojos y otra madurez. El resultado son cuatro fotomurales: Asomados y Merced ¡tos en la infeliz Caracas, El tiempo convence, el tiempo dice, El cuerpo del Che y El cuerpo de Tina, que conforman la exposición.

El fotomural, género fotográfico en el que Gasparini incursiona desde trabajos anteriores, es resultado de su anhelo en otorgar a la fotografía carácter multidimensional. Las imágenes se combinan creando una sintaxis visual que le toca al espectador reconstruir. Así, el registro “fragmentado” de diversos aspectos de la realidad se narrativiza en el momento en que se “lee” la secuencia fotográfica del fotomural. El espectador es libre de escoger la dirección de su lectura (horizontal, vertical, diagonal), asumiendo este “discurso” a modo de “palimpsesto fotográfico”, término utilizado por Patricia Massé en el catálogo de la exposición.

Además de las interesantes proposiciones formales de estos fotomurales, están los diversos ejes temáticos que conforman La pasión sacrificada.Si bien cada fotomural presenta un tema distinto (visiones contrastadas de Caracas, la muerte del Ché Guevara, de Tina Modotti, visiones de México, de Cuba, etc.), el título contiene algo que los unifica: la   visión de una América sacrificada, agónica, trágica. Los grandes mitos latinoamericanos, como dice Masseó, son los que “inquietan” a Gasparini.

Aparecen en una intertextualidad que dinamiza la secuencia de las imágenes. Gasparini se apoya en este recurso y, para ser más enfático, se apropia de obras de otros grandes fotógrafos como la misma Tina Modotti, Edward Weston, Manuel Álvarez, Luis Felipe Toro y Casasola. Las incorpora junto con las suyas interviniéndolas por medio de color (sepia, azul, rojo), reencuadrándolas, recomponiéndolas,en definitiva, otorgándoles otra significación al crearles un nuevo contexto fotográfico.

El interés social y político está de algún modo siempre presente en la fotografía de Paolo Gasparini. Sin embargo, entre La pasión sacrificada y las fotografías de su etapa cubana (años sesenta) y las de la década de los setenta, hay un cambio sustancial: en éstas la visión de América Latina responde plenamente a la ideología marxista en la que el fotógrafo creía y asumía. Hoy estas imágenes resultan a partir de un descreimiento de esa ideología. Son críticas y desencantadas. Vemos a Latinoamérica como resultado del fracaso de aquel proyecto político. Un continente confrontado y expuesto en sus contradicciones, justamente las que el ojo del fotógrafo capta.  Estas contradicciones  son acentuadas  por su propia voluntad dado el modo como dispones y combina las imágenes en el fotomural. Así mismo, nos confronta con estas realidades radicalizando las situaciones, desmitificando los grandes mitos latinoamericanos,   lo  que  implica, en el fondo, una reconsideración de nuestra historia social, política  y fotografía (por medio de la fotografía de los otros). Paralelamente, la cámara de Paolo Gasparini registra la actualidad y la confronta con el pasado. Se trata, en síntesis, de una incisiva reflexión sobre el discurso fotográfico y, a través de éste, de la sacrificada realidad de América Latina.

SUSANA BENKO

Paolo Gasparini, por Susana Benko | artnexus