Exposición Individualabr 1994 - jun 1994· Por Katherine Chacón

Luis Noguera

Centro de Arte Euroamericano

Luis Noguera es uno de esos jóvenes artistas cuyo talento se ve reforzado por un trabajo constante y arriesgado, que le ha permitido forjar desde etapas tempranas de su producción un lenguaje propio, un estilo personal. Nacido en San Felipe (estado Yaracuy) en 1961, Noguera tiene una sólida formación en arte puro y en técnicas gráficas, siendo además de pintor y dibujante un grabador de fino y depurado estilo.

Su obra pictórica se ha caracterizado por el uso del sisal (fibra vegetal) como elemento plástico primordial. El artista “pinta” recortando el sisal y pegándolo sobre la madera, haciendo que estas formas sean, a la vez, mancha de color y espacio textural. Otras veces Noguera “dibuja” quemando el sisal a manera de herrajes, combinando, en un sutil juego dibujístico, la línea quemada, la línea-contorno del sisal cortado y el trazo violento del carboncillo. También el sisal es usado por Noguera como soporte. Los esmaltes cubren la materia vegetal dejando entrever su áspera calidad, creando singulares juegos de luz, color y textura.

A través de esta técnica tan personal, el lenguaje formal de Noguera se va conformando dentro de una cálida abstracción. Ante sus obras, reconocemos un admirado estudio de Tapies y Guinovart. Este lenguaje cercano a lo natural, decidido y franco, dado en manchas orgánicas, líneas sinuosas, trazos violentos, brochazos, grafismos en repetición y zonas de densa textura, constituye, gracias al constante estudio de la materia plástica y de sus posibilidades expresivas, imágenes de extrema delicadeza.

Hasta ahora, cierto “tono” cercano a la monocromía había caracterizado los trabajos de este joven artista. Noguera usaba el sisal sobre madera, con algunas manchas negras o sepias. Y cuando pintaba, aunque utilizaba el color, su paleta intentaba respetar al máximo la calidad misma del sisal. El artista recurría poco a tonos estridentes. En obras como Muro nación, por ejemplo, la pequeña mancha amarilla puede considerarse un rasgo inusual e, incluso, los profundos azules de Estudio para un escapulario azul, o los azules violáceos de La puerta (Colección del Museo de Arte de Maracay) quedaban, por un sutil trabajo cromático, velados, como queriéndose mimetizar, al rehuir los contrastes violentos, con la gama ocre de la fibra vegetal.

En Viaje al solar de las cenizas, muestra que recientemente se presentará en el Centro de Arte Euroamericano, nos sorprende el cambio que ha experimentado la paleta de Noguera. Verdes, amarillos, azules vivos, rojos aparecen contrastando con el pálido sisal. Es un cambio articulado, coherente, con sentido. La obra hondamente poética de Noguera—en la que los recuerdos, el paisaje, los queridos rincones de su casa infantil, los ritos personales surgían entre las densas marañas del sisal—parece, ahora, dejar de lado el hálito nostálgico. Un río violento y denso aparece, en una de estas piezas, como una corriente sinuosa de hojas, barro, agua, maderos y aun de cielo y brisa.

KATHERINE CHACÓN 

Luis Noguera, por Katherine Chacón | artnexus