Exposición Individualabr 1994 - jun 1994· Por José Antonio Pérez Ruiz

Jorge Severino

Galería Coabey

Durante los meses de abril y mayo de 1994, la Galería Coabey en San Juan de Puerto Rico presenta la exposición de las pinturas recientes de Jorge Severino. Entre las características prominentes de este destacado artista se encuentra su modo especial de dignificar las bellezas y virtudes de la mujer afroamericana. La seguridad expresada en sus rostros es demostrativa de la confianza que tiene el autor de que sus presencias se acoplan en cualquier escenario. Las incluye ocasionalmente en lugares frecuentados por autores de otros tiempos donde por alguna razón la presencia del negro ha sido excluida. Ha sido tenaz en esa labor integradora cuyo fin es conjurar discriminaciones, olvidos, distracciones e incluso le ha dado audiencia en momentos en que las circunstancias no lo permitieron.

En esa parte de su obra hay un reconocimiento a las capacidades de adaptación de una etnia cuya diáspora le impuso sufrimientos inhumanos. Se aprecia en sus realizaciones de manera especial la intención de ayudar a cicatrizar heridas que en el pasado parecían incurables. Por eso hace convivir sus protagonistas con personajes y en circunstancias donde creadores eminentes como Toulouse-Lautrec y otros ubicaron los suyos.

Severino utiliza un concepto tiempo-espacio particular, el cual es muy importante al analizar sus trabajos. Su capacidad para realizar transposiciones de individuos existentes en contextos remotos donde participaron seres ya extintos, es una forma de hacer emigrar la contemporaneidad hacia otras fronteras temporales. De ahí que utilice para las imágenes tomadas de su entorno inmediato un hiperrealismo propio que acentúa sus presencias con respecto a los integrantes de esas composiciones apropiadas de otras esferas artísticas. Hace gala de su talento con la intención de concederle a sus representados una vitalidad que contrasta con el desgaste que a niveles del recuerdo sufren aquellos que aparecen intermitentemente en nuestras vidas. Los mismos sobreviven a consecuencia de la multitud de reproducciones con las cuales hemos estado en contacto. Esas estampas se mantienen en la mente porque son piezas maestras que son recreadas constantemente por la mentalidad colectiva.

Un tema trabajado extensamente por él ha sido la vida de Juana la Loca. Ha desubicado la historia de aquella desdichada hija de los Reyes Católicos del medio existente en el siglo XV y la ha situado en contextos actuales. En este caso la figura central es una dama caucásica, quien exterioriza sus angustias a través de gestos que denuncian su condición anímica. Se trata, portanto, de una serie de cuadros concebidos a manera de tesis. En esos lienzos la dignidad humana es respetada con todo rigor, tal parece que internaliza los cambios sensibles y a veces poco perceptibles reflejados en la faz ante diferentes situaciones.

JOSÉ ANTONIO PÉREZ RUIZ

Jorge Severino, por José Antonio Pérez Ruiz | artnexus