Del 22 al 26 de noviembre pasado se llevó a cabo en Caracas el tercer gran encuentro de fotografía latinoamericana. Este estuvo precedido por los de México y La Habana que en las décadas anteriores habían sido pioneros para agrupar, descubrir y crear conciencia de esta modalidad artística.
El encuentro de Caracas se planteaba no sólo en el conocimiento de las propuestas más recientes en la producción, documentación y manejo del fenómeno fotográfico como historia y práctica actual, sino en la actitud de difusión, internacionalismo y mercado que llaman la atención dada la cada vez más amplia circulación de productos relacionados con este ramo.
El encuentro ofrecía la posibilidad de asistir a talleres prácticos y teóricos, a una amplia gama de exhibiciones desde el siglo XIX hasta hoy, a conferencias de actualización sobre la fotografía en Argentina, Chile, Brasil, Uruguay, México, Cuba, Colombia y Venezuela.
Las muestras individuales destacadas correspondieron a Marc Ferrez, Grete Stern, Paolo Gasparini, Pedro Meyer, Horacio Coppola, Alfredo Boulton, Miguel Rio Branco, Luis Lares y Manuel Álvarez Bravo. Entre las colectivas sobresalían Nostalgias del Paraíso, un crucero fotográfico por el Caribe decimonómico; El retrato fotográfico en Venezuela y La modernidad en el sur andino, fotografía peruana, 1900-1935.
La exhibición que se planteaba como eje central de la actual actitud de artistas que manejan lo fotográfico era Romper las márgenes, una muestra colectiva dividida en diversos temas donde se podían encontrar lenguajes y procedimientos en torno a la imagen y su conceptualización. La muestra fue organizada por José Antonio Navarrete, curador general del evento. Cuatro estancias diseñadas el organizador para proyectar ambientes, intervenciones, apropiaciones y objetos. La primera, artistas que recrean el sustrato tradicional y lo activan mediante variados y nuevos valores. Estaban allí: Mario Cravo Neto, Lucía Chiriboya, Nelson Garrido, Luis González Palma, Édgar Moreno, Miguel Ángel Rojas, Gerardo Sutter y Mariana Yampolsky. En el tema dos se agruparon creadores en torno a imágenes y definiciones de lo urbano. La ciudad como escenario, lugar de acontecimientos y ficción. Ilustraban la idea obreas de Salomón Cylrynowicz, Martín López, Antolin Sánchez, Raúl Eduardo Stolkiner, Juan Ángel Urruzola y Pedro Vásquez. El tercer sector fue ocupado por respuestas hispanas desde los Estados Unidos. Una opinión latinoamericana emitida desde el país del norte ocupado por 25 millones de hispanohablantes. Con sus visiones generadoras de opinión estaban Charles Biasiny-Rivera, Fernando Castro, Fernando La Rosa, Oscar Wittke, Ricardo E. Zulueta. En la cuarta y última estancia aparecían obras que aludían a opiniones políticas y sociales, cuyos resultados de distinta procedencia y materialización ofrecían una circunstancia dramática, en algunos casos no exenta de humor: Carlos Altamirano, José Avilés Marco, Antonio Cruz, Gabriel Díaz, Paz Errazuriz, Marcos López, Becky Mayer, Néstor Millán, René Peña, Gilda Pérez, Juan Sánchez y Víctor Vásquez.
La opinión emitida a través de la muestra resultaba evidentemente polémica y provocadora. Cumplía su cometido al ofrecer un panorama rico y variado, donde los estereotipos de folclorismo, indios y miseria como únicos sistemas de apreciación, juicio y expectativas quedaban replanteados.
MIGUEL GONZÁLEZ
