ARTFI 93, la feria de arte realizada por tercera vez en Colombia en el Centro de Convenciones Jiménez de Quesada de Bogotá entre el 2 y el 6 de diciembre, se apoyó en el eslogan de "Un compromiso de todos", si bien no integró todas las galerías colombianas y muy poco al público general.
El impulso del comercio artístico ha enfatizado la proliferación de las ferias internacionales como medios indispensables para la apertura de nuevos mercados a nivel mundial. Esta expansión se aprecia especialmente en los años ochenta, con la consolidación de las ferias para promover el mercado del arte en los países europeos, asiáticos y norteamericanos. A partir de la década de los noventa, se empieza a ver en Latinoamérica la importancia de las ferias de arte y es precisamente Colombia el primer país que impulsa esta idea en 1992 con FIART—hoy denominada ARTFI—, cuyos pasos sigue Venezuela con FIA—Feria Iberoamericana de Arte—y Arte BA en Argentina organizadas a partir de 1992.
De este modo Colombia entra con ahínco en el proceso de modernización. En esta época de apertura económica y de expansión de mercados, es cuando el auge de las funciones se hace imperioso para lograr —con la unión—una presencia de la economía internacional del arte. ARTFI surgió con el deseo de profesionalizar el comercio del arte en nuestro medio y—lo más importante—de fomentar la educación y la formación de coleccionistas idóneos para aprender a amar la vida a través del arte. ARTFI 93 contó con la presencia de 21 galerías procedentes de nueve países. Por Colombia, fue notorio el reducido número de galerías participantes.
ARTFI es un evento múltiple, que cuenta con la participación de artistas de diversos estilos, aunque no siempre de variados materiales o medios de trabajo, debido a la preferencia de los compradores por la pintura y la escultura tradicionalmente entendidos. Es por ello que en ferias como ésta escasean los artistas o las obras que salen del “común” con propuestas ecléticas. Sin olvidar el papel que ejercen las galerías durante el año, es claro que en la oferta combinada de artistas y estilos se sale en busca de la tan necesaria comercialización del producto y se corre el peligro de generar hastío y repetición.
En ARTFI 93 se destacó la presencia de algunas galerías extranjeras, precisamente con obras en otros medios no vistos anteriormente, como es el caso de la Galerie Kaj Forsblom de Suiza, Ressle-Tovar y Tovar de Suecia y Andrés Art Gallery de Holanda, que combinaron sabiamente trabajos de renombrados artistas en medios como el tejido, la cerámica y el grabado en las obras de Miró (Kaj Forsblom, Resle- Tovar y Tovar), Arman (Andrés Art Gallery), Segal (Andrés Art Gallery), Picasso (Kaj Forsblom), Dubuffet (Kaj Forsblom), Christo, Niki de Saint Phalle, Lichtenstein (Andrés Art Gallery), Lam, Edward Eberle, Meyer Vaisman (Andrés Art Gallery), entre otros. Es digna de mencionar la sección de cerámica de Alfred University en el stand de Andrés Art Gallery.
Adicional a los nombres de artistas presentes a través de objetos, fue interesante observar la obra gráfica de Renoir y Matisse en la Galería Kass/Meridian. La Galería Graphic/CB2 presentó la obra de Rafael Barrios y de Carlos Cruz Diez, quien tuvo un magnífico despliegue acompañado por libros, catálogos y, en especial, por la presencia del artista. En esta ocasión se apreció la obra de Antoni Tápies (Kaj Forsblom), Eduardo Chillida (Adams, Middleton Gallery), Siqueiros, Mimmo Paladino (Ressle, Tovar y Tovar), Giacomo Manzú (Adams, Middleton Gallery), Lucio Fontana (Ressle, Tovar y Tovar), Hernán Dompé (David Pérez, Me Collum, Alfred Wild) y Diego Rivera.
Las galerías Luis Pérez, Alonso Arte, Estudio Lisemberg y Praxis, con las obras de Édgar Negret, Julio Larraz, Gustavo Zalamea e Iturria respectivamente, presentan sus artistas individualmente. Si bien dejan una lección por la notoriedad que le dan al artista, es importante cuestionarnos si en efecto se interesan en ver propuestas únicas, año tras año (Galerías Luis Pérez y Praxis), o si es más conveniente intercalar una miscelánea de artistas.
El toque curioso de ARTFI 93 lo dio —sin lugar a dudas—la pareja gemela hermafrodita de origen alemán Eva & Adele, con su obra Comunicación mundial plástica. Con la aparición del video como medio de expresión en el arte, en la década de los sesenta en Inglaterra, la pareja Gilbert & George y posteriormente en los setenta en Suiza, la pareja Fischli & Weiss, inician las realizaciones activas de expresión artística en busca de un lenguaje vivo y animado.
Son parejas que en los últimos años han encarnado la presencia del arte, cuestionando la vida, el fin, el uso o sentido del arte y la existencia del hombre mismo como obra de arte. Futuring es lo que Eva & Adele realizan. En ellos se inicia el tiempo, son el tiempo, hacen el tiempo. Son el museo viviente y móvil del arte del siglo XXI y han convertido sus análisis intelectuales acerca del arte en una propuesta cambiante y dinámica. No es la crisis. Son el comienzo de algo. Son la renovación. Son la figura-arte.
La propuesta Futuring de Eva & Adele salió del recinto del Centro de Convenciones y se paseó por las calles y lugares turísticos de Bogotá. Su vivencia fue el toque más auténtico y novedoso en ARTFI 93, un evento que—para que siga adelante y cumpla sus propósitos iniciales—requiere el continuo respaldo y la integración de esfuerzos del medio artístico colombiano.
MARIA TERESA GUERRERO
