Feriaabr 1994 - jun 1994· Por Carol Damian

Art Miami 94

La exposición de 168 galerías provenientes de 28 países ofreció tal fiesta visual que fue casi imposible apreciar la totalidad de la exposición en solo cuatro días. Sin embargo, para quienes buscaban una sobredosis de arte, hubo también una serie de eventos y exposiciones especiales para satisfacer su obsesión. Comenzando con una inauguración de gala en beneficio de la Community Alliance Against Aids, precedida por Shirley MacLaine, la feria incluyó una exposición en memoria de los artistas de Miami que han muerto de Sida y otra exposición especial titulada Fallen Idylls: American Figurative Painting, en la cual se exponían las obras de quince nuevos artistas que exploran el ámbito de expresión posibilitado por la combinación de valores conceptuales, figurativos y formales. Hubo un amplio ciclo de cine que destacaba las vidas y carreras de conocidos artistas y exposiciones, un panel que reunió a los artistas cubano-estadounidenses de la Generación de Miami y a otros recién llegados de Cuba, la “Generación de los años ochenta”. Infortunadamente hubo poco diálogo entre ellos y el encuentro no contribuyó a revelar aquello que tienen en común. 

Sin embargo, utilizar la feria como una oportunidad para congregar a los artistas es una idea que merece repetirse, en especial porque la presencia de tantos artistas en Miami con ocasión del evento es uno de los más interesantes componentes de su éxito. Miami es conocida como una “ciudad puerta” y su accesibilidad ciertamente incide sobre la conveniencia de la feria. Resulta difícil creer que tantos artistas acudan a ferias realizadas en otros lugares, donde no cuentan con las atracciones de South Beach y del ambiente tropical en invierno. 

Los artistas invitados de Latinoamérica contribuyeron a la rica información disponible sobre el arte latinoamericano, tan importante para una feria en Miami, ciudad que ha sido descrita como “la capital del arte latinoamericano”. José Bedia recibió suficiente reconocimiento de parte de los críticos durante los últimos años como para hacer de él una “estrella”; su nueva residencia en Miami, con la representación de Fredric Snitzer de Coral Gables, ha dado a los habitantes de Miami razones para considerarlo como uno de los suyos. Fue él quien dibujó y construyó una instalación (removible) para la exposición, que lleva por título Si centella me lleva, yo voy. Los cuadros expuestos en Fredric Snitzer y Frumkin Adams de Nueva York dieron a los visitantes la oportunidad de apreciar una selección de su obra. Los exiliados cubanos así como los pintores cubano-estadounidenses estuvieron ampliamente representados, en especial en las galerías de Coral Gables. La importancia internacional de los artistas cubanos fue puesta de relieve por su representación en numerosas galerías. Luis Cruz Azaceta figuró en una dinámica exposición individual en la galería Ramis Barquet de México y Julio Larraz en la Ron Hall de Dallas. 

Los maestros latinoamericanos expuestos en Mary-Anne Martin/Fine Art de Nueva York transformaron el espacio de la galería en un verdadero museo. La exposición principal de las pinturas de Alfredo Castañeda causó un gran impacto y habría superado todo lo demás, a no ser que los otros artistas representados eran los maestros: Leonora Carrington, Pedro Figari, Wifredo Lam, Matta, Orozco, Rivera, Tamayo, etc. Junto con la exposición de importantes galerías latinoamericanas tales como Alfred Wild de Bogotá, Durban Segnini de Caracas, Gutiérrez Fine Arts de Miami Beach, Nohra Haime de Nueva York y The Kimberly Gallery de Washington D.C., la variedad de artistas latinoamericanos presentados resultó extraordinariamente completa. 

Todas las ferias tienen obras “del agrado del público” y exposiciones superiores que suscitan conversaciones, comentarios y frecuentes visitas. Los artistas del realismo continúan atrayendo e hipnotizando al público por su maestría técnica. Los artistas de la galería Heller, de Madrid, España, en especial Dino Valls, se vieron rodeados por sus admiradores en medio de sus extraordinarias pinturas, que recibieron mayor atención que muchas de las de los maestros de renombre representados por la misma galería. En Praxis International Art Mexico, los dramáticos desnudos de Santiago Carbonell ejercieron su acostumbrada fascinación sobre el público. A juzgar por la gran variedad de obras realistas y figurativas expuestas en una serie de galerías, es evidente que la pintura tradicional no ha muerto en el mercado del arte. Para quien asiste a la feria en busca de maestros europeos y norteamericanos contemporáneos y con el deseo de contemplar “en persona” sus más recientes obras, hubo mucho que ver. La galería Waddington de Gran Bretaña presentó extraordinarias obras de Mimmo Paladino, Sandro Chia y Antoni Tàpies. Laura Carpenter Fine Art de Santa Fe, Nuevo México, EUA, incluía obras de Louise Bourgeois, Christo, Agnès Martin y Joan Mitchell dentro de su impactante colección. La galería Charles Cowles de Nueva York aportó parte de lo mejor del escenario de Estados Unidos, entre otras cosas, los maravillosos vidrios de Dale Chihuly y Howard Ben Tré. Nancy Hoffman de Nueva York ofreció un panorama de obras estadounidenses contemporáneas que resaltaba el amplio espectro de temas y medios con que trabajan en la actualidad los artistas. 

La presencia de Pace Primitive y Pace Prints de Nueva York añadió otra interesante dimensión a la feria. Pace Primitive expuso una gran variedad de arte tradicional africano, que incluyó máscaras, esculturas y otros objetos de principios del siglo de excepcional belleza. Los tocados de cuentas eran asombrosos. Máscaras de madera y de papier-mâché provenientes del Himalaya hacían parte también de su exposición. Los dealers acudieron de lugares tan distantes como África, Asia e Israel, contribuyendo al escenario internacional. Art Miami ha confirmado una vez más su reputación como la feria de arte más grande e internacional. La exposición del año próximo está programada para 6-10 de enero de 1995, y promete lo mejor para los amantes del arte de todo el mundo.
CAROL DAMIAN