Los paisajes de Alfredo Lleras, expuestos en Luis Pérez Galería durante los meses de noviembre a enero, pueden definirse en términos de “instantes reflexivos”, noción que por una parte los conduce por la vía del viaje interior que realizara el romanticismo y por otra parte los vincula con las búsquedas lumínicas que hiciera el impresionismo.
"... El arte de la observación callada, el de la contemplación creadora del mundo, es difícil, su realidad exige una incesante y seria reflexión y una severa sobriedad". Este pensamiento de Novalis en el que se revela una de las particularidades que caracterizan al arte romántico, se ajusta, en gran medida, a las intenciones de los paisajes de Alfredo Lleras, quien como otros muchos artistas colombianos se ha interesado por el paisaje, pero a diferencia de algunos de ellos, para quienes el paisaje es un pretexto para abordar problemas eminentemente plásticos o pictóricos, para él, como páralos románticos, la contemplación de la naturaleza está ligada a una profunda reflexión, sin abandonar por ello lo sensible, lo intuitivo y lo afectivo. Esta actitud se refleja en el ascetismo de la composición y en el manejo sobrio de la pincelada y del color, características que le confieren a su pintura una atmósfera de soledad y de quietud.
Estas atmósferas se encuentran connotadas por la presencia de la luz, presencia que instaura el instante lumínico, trayendo a la memoria los intereses del impresionismo, pero a diferencia del “instante” impresionista, la luz de sus paisajes, se está refiriendo a un instante reflexivo que se sucede en la interioridad del propio sujeto.
De esta manera, las atmósferas solipsistas de Alfredo Lleras se pueden vincular a una tradición introspectiva, que desde el sentimiento reflexivo de un Caspar David Friedrich, hasta los silentes paisajes de Magritte, ha instaurado un nuevo orden mental en el que predomina la fuerza y la magia de la imaginación, así como la “Observación callada” del paisaje interior del hombre, estrechamente vinculado a su entorno natural.
MARTA RODRÍGUEZ
